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Febrero 2004. Número 0 Editorial En
los últimos ocho meses, desde las elecciones del 25 de mayo, en Lanzarote
sólo se han escrito páginas negras de nuestra historia. La
creación de una Sociedad Anónima para gestionar los Centros de Arte, Cultura
y Turismo por parte del grupo de gobierno del Cabildo (PIL, Coalición Canaria
y Partido Popular) escondía la privatización de hecho de los CACT, dejando en
manos de un consejo de administración hecho a medida, todas las decisiones
relacionadas con los mismos. El incalculable valor patrimonial que tienen los
Centros de Arte, Cultura y Turismo ideados por César Manrique y su grupo de
colaboradores, y la gestión opaca que se pretende realizar sobre ellos, hizo
que germinase una de las luchas sociales más importantes que se recuerda en
la isla de Lanzarote en los últimos tiempos. Y
desde luego, es necesario destacar la esperpéntica situación vivida por el
Cabildo y su todavía presidente, Dimas Martín, que ha hecho que Lanzarote sea
foco de atención de los medios de comunicación canarios y estatales. Es
inconcebible, en una sociedad democrática, que un señor condenado a prisión
por sus prácticas corruptas en política, tenga secuestrada en la cárcel de
Tahíche la presidencia del Cabildo Insular. Si a esto añadimos que, en poco
tiempo, se celebrará el juicio del Complejo Agroindustrial, por el que piden
para Dimas Martín e Higinio Hernández -consejero de agricultura y ganadería-,
catorce y ocho años de prisión, respectivamente, el show parece que va a continuar. La
ciudadanía insular debe rebelarse contra esta espiral de degradación de la
vida pública y empezar a escribir páginas bellas de la historia de Lanzarote,
páginas de las que nos podamos sentir orgullosos. SIROCO nace con la intención de
ayudar, desde su modesta posición, a la conformación de una ciudadanía
crítica y libre. |