Marzo 2004. Número 1

ESPECIAL PROSPECCIONES PETROLÍFERAS

 

ANÁLISIS: ¿Por qué plataformas no?

Argumentos que justifican la oposición a la instalación de plataformas petrolíferas en nuestras costas.

En los comienzos del siglo XXI, Lanzarote y la sociedad lanzaroteña deben hacer frente a una cuestión que está generando una creciente polémica desde que, a finales del año 2001, la multinacional REPSOL recibiera los permisos para llevar a cabo prospecciones petrolíferas en las costas de las dos islas más orientales del archipiélago canario. Desde entonces, repito, hemos conocido la posibilidad de que, en un futuro no muy lejano (año 2007), se instalasen a escasas millas de nuestra isla plataformas petrolíferas. Es el objetivo de este artículo ofrecer las claves del proyecto de REPSOL y, además, justificar las razones de aquellos que nos manifestamos con rotundidad en contra del mismo.

 

 

Canarias le dijo NO a REPSOL el 3 de diciembre de 2003 en su sede de Madrid

 

Cronología de los hechos

 

Para situar el problema y conocer su desarrollo hasta la fecha, hay que recordar que el gobierno del estado español autorizó, en diciembre del año 2001 unos permisos para investigar la posible y más que probable existencia de petróleo en aguas cercanas a las costas de Lanzarote y Fuerteventura, (debemos mencionar que a finales de los setenta y en los primeros ochenta ya se llevaron a cabo investigaciones por parte de empresas estatales –Hispanoil y ENIEPSA- con indicios positivos). Esta autorización, que se efectuó mediante el Real Decreto 1462/2001 de 21 de diciembre, publicado en el B.O.E del 23 de enero de 2002 se ha realizado, según opinión de la anterior corporación del cabildo conejero y multitud de organizaciones sociales, incumpliendo trámites y leyes inexcusables para una autorización de prospecciones petrolíferas. Es por esto que, en la pasada legislatura, la institución cabildicia presentó un recurso contencioso-administrativo contra el Real Decreto ante el Tribunal Supremo, siendo aceptado en noviembre de 2002.

 

El Real Decreto 1462/2001 de 21 de diciembre, que autoriza las prospecciones por parte de REPSOL-YPF señala nueve áreas o zonas de prospección, con una superficie de explotación de 616.000 hectáreas. Estas nueve áreas se sitúan en la costa Este de Lanzarote y Fuerteventura, a escasos veinte kilómetros de las mismas y, durante los seis años de permiso, se contempla la realización de dos pozos exploratorios de prueba (entre el 2004 y el 2006). Esta autorización concedida a REPSOL parece ser, sin lugar a dudas, el primer paso para una futura explotación petrolífera en nuestras costas. Es absurdo que una empresa vaya a gastarse en apenas 6 años de investigación la friolera de 30 millones de euros si no tuviese la certeza de que los resultados van a ser positivos para sus intereses.

 

El recurso contencioso-administrativo formalizado por el Cabildo de Lanzarote evidencia la ilegalidad del RD 1462/2001 de 21 de diciembre por infracciones en su proceso de elaboración de las siguientes leyes:

 

1) La Ley 34/1998 de 7 de octubre del Sector de Hidrocarburos y del Reglamento de la Ley sobre Investigación y Explotación de Hidrocarburos de 1976.     

 

2) La Ley de Pesca Marítima del Estado, 3/2001 de 26 de marzo.

 

3) La Ley de Costas 22/1988 y su Reglamento.

 

4) La Ley 30/1992 de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.

 

5) El Convenio Internacional sobre Evaluación del Impacto Ambiental en un contexto transfronterizo, hecho en Espoo (Finlandia) el 25 de febrero de 1991.

 

6) La Convención de las Naciones Unidas de 10 de diciembre de 1982 relativa al Derecho del Mar.

*La cuestión sobre la delimitación de las aguas es clave en este asunto. La Convención de Montego Bay del año 82 sobre el Derecho del Mar establece dos categorías jurídicas: los archipiélagos estado (o estados archipielágicos) y los archipiélagos de estado; los primeros serían aquellos que constituyen por sí mismos un estado y los segundos serían aquellos archipiélagos que dependen políticamente de otro estado, como es el caso de Canarias, que pertenece políticamente al estado español. Las aguas territoriales de un archipiélago de estado (por ej. Canarias), son las aguas comprendidas en doce millas medidas desde la costa de cada isla. En cambio, las aguas territoriales de un estado archipielágico son las aguas comprendidas dentro de las doce millas medidas a partir de la línea de base archipielágica (línea recta que une los puntos más salientes de las islas del archipiélago). Otro concepto a tener en cuenta es la Zona Económica Exclusiva, que se extiende a doscientas millas de la línea de base archipielágica y que implica el derecho soberano de explotación de recursos del mar, lecho y subsuelo marino. Pero este concepto jurídico sólo es aplicable a los estados archipielágicos. Si Canarias fuese uno de ellos, podría delimitar legalmente la línea media de su Zona Económica Exclusiva con Marruecos. El problema jurídico internacional y también diplomático radica en que España ha obviado esta legislación a la que está obligada y ha concedido unos permisos de prospección como si Canarias fuera un estado archipielágico y sin que haya ningún tipo de acuerdo bilateral para delimitar las aguas con el reino de Marruecos.

 

En resumen, la autorización concedida a REPSOL evidencia signos de ilegalidad, fundamentalmente, por la carencia de la Evaluación de Impacto Ambiental de las prospecciones y por la cuestión de la soberanía de las aguas de las nueve zonas de prospección.

 

A pesar de que se ha recurrido la legalidad del Real Decreto que autoriza las prospecciones petrolíferas a REPSOL, lo cierto es que las actuaciones que en el mismo se recogen han seguido su curso hasta la fecha. Estas actuaciones están constituidas por estudios geofísicos mediante descargas de aire comprimido contra el fondo marino, con el objetivo de obtener una «radiografía» del subsuelo marino,(método con consecuencias negativas sobre la fauna, ya que la presión acústica que se ejerce sobre los mamíferos, tortugas y peces es similar a la que provocó la muerte de cetáceos por maniobras militares en Fuerteventura hace algún tiempo). Esta fase parece que concluyó en junio del año 2003, según se desprende de las informaciones ofrecidas por la multinacional petrolera, que ya ha anunciado que el próximo verano, el del presente año 2004, procederá a la apertura de los dos primeros pozos exploratorios hasta una profundidad aproximada de 3500 metros; lo que constituye el otro tipo de actuación que autoriza el Real Decreto: la perforación de dos pozos exploratorios de prueba.

 

 

 Los planes de Repsol

 

Siendo rigurosos, hoy por hoy REPSOL sólo puede realizar labores de investigación en esas nueve zonas en las que tiene permisos, aún cuando los métodos usados sean altamente agresivos para el medio ambiente, además de poder abrir dos pozos de prueba, con el consiguiente riesgo que se deriva de ello.

 

Lo verdaderamente preocupante sucederá si se cumple el guión de la compañía petrolera y los resultados son positivos para sus intereses. En ese caso, se iniciaría la extracción del crudo; desde el 2007 hasta el 2027, momento en el que tendrían previsto abandonar la actividad. Debido a la profundidad de las aguas (entre 800 y 1500 metros), parece ser que no sería utilizado el modelo de plataforma petrolífera que estamos acostumbrados a ver, sino unas estructuras submarinas conectadas a un barco especializado.

 

Para entender un poco mejor la magnitud de lo que estamos tratando bastará con indicar algunas cifras. REPSOL ya ha calculado una producción diaria de 144.000 barriles de crudo; compárese esta cantidad con los 6.356 barriles por día que extrae la multinacional en las costas de Tarragona, zona de mayor extracción de todo el estado español. Es más, en noviembre del pasado año 2002, el presidente de la compañía petrolera, en una visita al archipiélago, paradójicamente para presentar un libro sobre la naturaleza en las Islas Canarias, calculó un volumen de negocio de 57.000 millones de euros.

 

 

Consecuencias ambientales y económicas

 

Una industria como la que REPSOL pretende instalar en las costas de Lanzarote y Fuerteventura, a nadie se le escapa que es un tipo de industria muy sucia y que provoca graves ataques al medio ambiente de la zona donde está instalada.

En un informe publicado por el Cabildo de Lanzarote en la anterior legislatura se describen las distintas fases del proceso de obtención del petróleo y sus consecuencias:

 

En la fase de extracción del petróleo, «los hidrocarburos llegan a la boca del pozo mezclados con agua de mar que es necesario separar antes de transportar a tierra el petróleo o el gas obtenidos. El agua separada es depurada rudimentariamente antes de verterla al mar, conteniendo gran cantidad de petróleo. En esta fase se produce una continua combustión de derivados del petróleo, generando contaminación atmosférica, terminando muchos agentes en el mar o en tierra mediante precipitación.»

 

Con respecto al transporte, se afirma: «la producción de petróleo es un trabajo intrínsecamente sucio, produciéndose los vertidos y escapes de forma constante en los pozos. En esta fase de transporte se producen importantes fugas que el Gobierno de Noruega cifró en 35.000 toneladas anuales en 1987.»

 

En relación con el mantenimiento de las instalaciones es necesario, para evitar la corrosión, «el uso masivo de agentes químicos altamente contaminantes que acaban en el mar y sobre los que apenas existen controles.»

 

Como evidencian los expertos, no es necesario ningún tipo de accidente para que se produzcan consecuencias negativas para el medio ambiente de la zona; en el mismo proceso de extracción se realizan vertidos inevitablemente. No es descabellado, por tanto, pensar en la posibilidad de que esos hidrocarburos que se vierten y esos agentes químicos que se utilizan, sean ingeridos por la fauna marina de la zona e incorporados a la cadena trófica, cuyo último eslabón somos los seres humanos. Tampoco podemos olvidar los incalculados efectos que pueden ocasionar en el proceso de obtención de agua para el abastecimiento, que como sabemos, en Lanzarote se realiza por desalación, existiendo tan solo reservas en caso de accidente para no más de dos o tres días.

 

Además, la propia REPSOL admite que en la zona donde se realizan las prospecciones existen más de nueve especies de mamíferos marinos, de los veintiséis que se han documentado en Canarias. También señala que el área de las autorizaciones es el paso de las tortugas marinas hacia el Caribe en su recorrido anual. Se ha documentado la existencia de un interesante banco de merluza y sin lugar a dudas la técnica de la captura de los túnidos en Canarias, con cebo vivo, se vería afectada por la instalación de las plataformas al competir en el mismo espacio.

 

Lanzarote en particular y Canarias en general tienen, por suerte o por desgracia, una dependencia económica prácticamente exclusiva del turismo, dándose además la coincidencia de que precisamente los núcleos turísticos de Lanzarote y Fuerteventura están situados en la costa Este de las mismas, justo enfrente de las zonas de prospección. No parece que sean, desde luego, unas plataformas petrolíferas el mejor reclamo turístico.

 

A este respecto, la Federación Internacional de Tour operadores ya ha manifestado su preocupación y malestar al Ministerio de Economía español ante el temor de que se instale una industria petrolera en Canarias (con lo que ello conlleva: plataformas, incremento del tráfico de petroleros, limpieza de tanques en alta mar, vertidos, etc.), con el consiguiente deterioro que produciría en el medioambiente que, afirman, «puede ser considerado como único» y que es el principal reclamo para los visitantes.

 

Hace unos meses almorzábamos cada día con los devastadores efectos que tiene un accidente relacionado con la industria petrolífera, concretamente con el transporte de crudo. Hemos visto los daños que ha causado en Galicia tan solo parte de la carga de un petrolero. ¿Podríamos hacer el ejercicio de imaginar qué ocurriría en Lanzarote ante un accidente de similares características?

 

Los efectos sobre el turismo y la pesca serían mortales. Miles de puestos de trabajo así como multitud de empresas verían peligrar su existencia. Si sólo con la instalación de las plataformas de extracción de petróleo, la imagen turística de la isla ya se vería seriamente dañada, en el caso de un vertido de cierta relevancia, las consecuencias serían funestas.

 

 

El contexto político y el engaño de las aguas

 

Es necesario, llegados a este punto, contextualizar la cuestión de las prospecciones petrolíferas en el nivel de análisis político ya que, por desgracia, no existe unanimidad (ni mucho menos) a la hora de rechazar las intenciones de REPSOL.

 

Desde el Partido Popular se ha justificado la concesión de los permisos de prospección para de esta forma delimitar la mediana con Marruecos. Este argumento es la gran excusa que está siendo esgrimida por aquellos que aprueban la instalación de las plataformas de REPSOL. En este artículo ya se ha mencionado, concretamente en la exposición de las ilegalidades que denuncia el recurso contencioso-administrativo presentado por la anterior corporación del Cabildo de Lanzarote, la difícil situación jurídico-internacional que envuelve a esas aguas. El argumento parece ser claro: «para que el petróleo lo exploten los marroquíes, lo hacemos nosotros y, de paso, definimos la mediana».

 

Nos podrían hasta engañar con tal simpleza. Lo que se debe intentar es que ni Marruecos ni España realicen trabajos de extracción de crudo; si de beneficios económicos se trata, en el período de veinte años de duración del proyecto de REPSOL, los de la industria turística y pesquera serán mucho mayores que los de la industria petrolífera que, además, pondrá en riesgo a las otras dos. Es evidente que con Marruecos es necesario dialogar y utilizar las vías diplomáticas para evitar que instalen en sus costas plataformas petrolíferas que amenazarían de igual modo nuestras islas.

 

Si la postura del PP es clara y hasta lógica si tenemos en cuenta los intereses económicos a los que sirve, no importándole la opinión de las doscientas mil almas que vivimos en la zona afectada, la repugnancia se acrecienta al analizar las posturas de los llamados partidos nacionalistas: Coalición Canaria y PIL.

 

 

Mapa que muestra la localización de los 2 pozos que REPSOL pretende perforar a comienzos del verano

Las intenciones de Coalición Canaria son, a pesar de su interesada ambigüedad, también bastante claras. En su momento no se sumaron a la demanda iniciada por el Cabildo de Lanzarote afirmando que esperarían a que se conociesen los resultados de las prospecciones para realizar alguna acción. Como aves de rapiña, esperarán a saber si existe (como si no lo supiesen ya) petróleo para actuar, no paralizando la extracción del mismo, sino litigando con el gobierno estatal sobre la competencia en los contratos de adjudicación a REPSOL, con la finalidad de abalanzarse sobre el negro porcentaje de royalties que la empresa tendría que tributar.

 

La situación del Partido de Independientes de Lanzarote, que lidera el actual pacto de gobierno en el Cabildo Insular con los otros dos partidos políticos mencionados, es más que vergonzosa. La delicada situación judicial de su líder, Dimas Martín, les ha obligado a aceptar la voluntad del Partido Popular y Coalición Canaria con la esperanza de que, en algún traspapeleo de documentos, le concediesen el indulto que tanto anhelaba. Prostitución política y falta absoluta de dignidad definen con precisión su postura.

 

En el ámbito político lanzaroteño, tan sólo dos organizaciones, el Partido Socialista Obrero Español y Alternativa Ciudadana 25 de Mayo, han manifestado su absoluto rechazo contra el proyecto de REPSOL; y, en el caso del Partido Socialista, sería difícil asegurar si en todos sus estamentos (archipielágico, nacional y europeo) tienen la misma convicción que muestran en Lanzarote. El tiempo nos puede despejar esta duda si, en las próximas elecciones generales del 14 de marzo, se produce un cambio en el gobierno estatal y el Partido Popular es relegado del poder.

 

 

Conclusiones

         

¿A quién le interesa la existencia y explotación de petróleo en nuestras costas? Es un hecho que a los ciudadanos de las islas no, porque económicamente no vamos a beneficiarnos en ningún caso (los propios técnicos de la compañía petrolera han afirmado que la cantidad de mano de obra necesaria es mínima y altamente cualificada). A los empresarios tampoco, pues al principal y casi único sector económico del archipiélago, que es el turismo, en ningún caso le beneficia semejante explotación petrolífera cercana a las costas, teniendo en cuenta los residuos tóxicos que provoca la propia explotación y el incalculable riesgo de un accidente. ¿Algún técnico de REPSOL nos puede garantizar que podremos dormir tranquilos con plataformas petrolíferas instaladas a lo largo de nuestras costas?

 

Tras la constatación de los perjuicios que esta actividad altamente contaminante y arriesgada puede tener, se hace quizás necesario apostar por un impulso sin reparos ni cortapisas en el desarrollo de otras fuentes de energía naturales y no contaminantes (que no estén basadas en recursos fósiles, contaminantes y agotables como el petróleo) como pueden ser la solar y la eólica que con nuestras características insulares estamos muy capacitados para explotar.

 

 

Manuel Riveiro

 

e-siroco

Volver a SIROCO 1

 E-mail