Marzo 2004. Número 1

ESPECIAL PROSPECCIONES PETROLÍFERAS

 

Editorial

Quedan sólo tres meses. Noventa días para que se cumpla el guión redactado por la multinacional petrolera REPSOL y sus títeres políticos del Partido Popular y Coalición Canaria. Cuando la primavera nos abandone, y llegue el tórrido verano, se consumará el mayor atentado imaginable a las Islas Canarias y a su futuro inmediato.

 

Todo el mundo sabe ya -o debería saber-, a estas alturas de la película, qué es lo que va a suceder. La perforación de dos pozos de extracción de petróleo a pocos kilómetros de nuestras costas es algo demasiado serio como para que todos y cada uno de los ciudadanos que poblamos este «pedazo -insularizado- de África» (a decir de Agustín Espinosa), no estemos convenientemente informados de lo que está pasando y dispuestos a plantar batalla frente a la irracionalidad del capitalismo depredador y sus cómplices políticos en los gobiernos de España y Canarias.

 

Ahora que estamos en fechas electorales, y todos y cada uno de los partidos políticos que concurren a los comicios del 14 de marzo tratan, de manera denodada, de captar nuestro voto, desenmascarémosles. Debemos exigir la cordura política que significa paralizar los permisos de prospección petrolífera de REPSOL. Nadie puede intentar eludir, o pasar de puntillas (tampoco el PIL y el PSOE, o Alternativa Ciudadana), por el asunto de mayor trascendencia de los últimos quinientos años de la historia de Canarias, y que va a suponer, si no logramos evitarlo, poner en riesgo el medio ambiente y la actividad económica vinculada al turismo del archipiélago. No vale ningún tipo de aplazamiento. Sólo se puede aceptar el compromiso de paralización en caso de tener responsabilidades de gobierno y la lucha tenaz en el caso de estar en la oposición. Se tienen que acabar las ambigüedades y el ya veremos.

 

Nos quedan tres meses, noventa días para pararle los pies a REPSOL.

 

Viene la marea, ¿te vas a manchar?

 

 

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