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Julio 2004. Número 10 (Segunda quincena)
ANÁLISIS
Breve síntesis de la historia de Lanzarote (VII)
(Viene del número 9 de SIROCO)9)LA REORGANIZACION DE LA ISLA DESPUES DE LOS VOLCANES. ECONOMÍA. DEMOGRAFÍA. PARROQUIAS Y MUNICIPIOS. LA LUCHA POR LA CAPITALIDAD. (final del s. XVIII- primera mitad del XIX) (continuación)
El enfrentamiento entre los grupos de poder de la Villa y Arrecife, unido a otra serie de factores ligados a la convulsión política que se vive en 1808 y al rechazo de la población a aceptar como Gobernador militar a Lorenzo Guerra, hijo del célebre y cuestionado Mayor Guerra, adquiere dimensiones preocupantes en lo que se ha llamado «la guerra chica», en que se produce sucesivos motines por parte de los vecinos y grupos de poder civil y militar opositores. Se producen choques armados en torno a los dos castillos de Arrecife con varios muertos y numerosos detenidos. El cambio de capitalidad y la pugna entre la Villa y la nueva burguesía instalada en Arrecife, también puede verse con claridad en las actas del Ayuntamiento de Teguise denunciando la usurpación de tierras por parte de los magnates y potentados del puerto para el cultivo de la barrilla, lo que provoca la expansión del Jable sobre ricas vegas y aldeas. Este hecho, lógicamente después de un proceso relativamente prolongado, provoca ciertamente la transformación del área central de la isla, inutilizando el jable, ricas vegas como la de Soo, Mozaga, etc.. y sepultando en apenas veinticinco años aldeas como Humaren, Fiquinineo, la vieja Muñique, parte de Mozaga, etc.. Son numerosos los documentos referidos a este hecho en la primera mitad del s. XIX: «Algunos magnates...intentaron el secuestro de los cuatro términos denominados Soo, Bajamar, Muñique y Cuchillo o Caldera de Juan Pérez (en el año 1824)...a la codicia de la cosecha de la barrilla…Que se deje crecer las aulagas y se prohiba el desmonte de leña y se ponga un guarda...», «..si no se desmonta, la aulaga que evita correr el jable,...» (Acuerdos del Ayuntamiento de Teguise. 1834. Pág. 150) En general y a pesar de algunas crisis de gran envergadura, como la que ocurre en la década de los setenta del s. XVIII en que se produce una prolongada sequía y una gran mortandad de vecinos, la isla se va recuperando progresivamente, desde el punto de vista económico y demográfico. Mientras las islas viven una importante recesión a finales del s. XVIII, Lanzarote, gracias a la producción y exportación de vinos y aguardientes y sobre todo con la introducción y expansión de la barrilla, representa una excepción. No obstante, en la década de los treinta del s.XIX, va a vivir una de las crisis mas graves, que lleva a cientos de isleños a emigrar a otras islas y es llamativa la emigración a América, sobre todo al Río de la Plata, de la que se hacen ecos muchos documentos de la época, por las calamitosas condiciones de vida de los habitantes de la isla, y por los peligros de despoblación que existía. Hay que tener en cuenta que tan sólo entre los años 1835 y 1842 llegaron a Uruguay 8200 canarios, de los que un buen número eran de Lanzarote y Fuerteventura. Algunas de estas personas y sus descendientes jugarían un importante papel en las recién creadas naciones americanas, como el lanzaroteño Jacinto Vera, primer obispo del Uruguay, originario de Tinajo. A pesar de estos nuevos cultivos y de la aparición de ciertas relaciones de producción que se abren paso en el histórico régimen señorial, la isla sigue teniendo un importante peso como exportadora de granos. No obstante ya desde el s. XVIII se va diversificando la producción y se introduce el cultivo de numerosas especies orientadas sobre todo al mercado interno, lo que permite un cierto despegue de las economías de subsistencia. Esto unido, sobre todo a finales del s.XIX, a la creación de enarenados artificiales, va a suponer una auténtica revolución tecnológica dentro del agro insular. Será la cochinilla, el nuevo monocultivo que permitirá salir de la crisis a la isla en el comienzo de la segunda mitad del s. XIX. No obstante este nuevo producto, apto para las condiciones ecológicas de la isla (aridez, suelos de baja productividad, etc..) generará importantes beneficios, aunque antes de terminar el siglo, sobre todo en la década de los ochenta, debido a la introducción de tintes sintéticos y a las prolongadas sequías, provocarán otra crisis carencial de resultados catastróficos para la isla, paliada en parte por la salida masiva de conejeros a las otras islas, sobre todo a Gran Canaria, donde se asientan en barrios como La Isleta y Guanarteme, como mano de obra para la construcción del muelle y las actividades portuarias. 10)DEL SIGLO XIX HASTA LA ACTUALIDAD. UN PRESENTE DINÁMICO Y CONTRADICTORIO Lanzarote a pesar de algunos de los cambios expuestos a lo largo del s.XIX, a pesar de mantener ya importantes contactos comerciales con el exterior y de existir asentada en la isla una burguesía local que expande y embellece la nueva capital al calor del creciente auge del puerto de Arrecife, que impulsa importantes obras de infraestructuras y que provoca cambios destacados en la realidad socieconómica y política insular, va a continuar con no pocos elementos heredados del antiguo régimen, desde el mantenimiento de cierta oligarquía agrícola, vinculada a formas de explotación precapitalistas, y con el mantenimiento y reproducción de valores ideológicos anclados en un pasado muy remoto. La expansión de nuevos cultivos como la sandía, el tabaco, la batata, etc.. van a provocar un importante impulso del campo, sobre todo con el desarrollo de los enarenados artificiales, que dejan como testigo numerosos roferos diseminados por la geografía insular. Por otro lado sigue siendo muy importante la superficie ocupada por la vid y comienza a decrecer la importancia de las áreas dedicadas al cereal. Los cultivos sobre jable y sobre las zonas cubiertas por las cenizas van a representar formas muy originales de prácticas agrícolas gracias a la ingeniosa y esforzada labor del campesinado isleño. Estas pautas de adaptación al medio tan sorprendentes, van a servir de reclamo por la industria turística como imagen exterior de la isla, lo que en ocasiones oculta el enorme esfuerzo acumulado detrás de la simple estética y olvida al verdadero agente transformador y creador del paisaje de Lanzarote, el campesinado. Es evidente que la crisis de la agricultura insular y de otras actividades tradicionales, como la producción de sal, ha llevado al abandono a hermosos exponentes del patrimonio natural y cultural. Otras de las grandes obras de los habitantes de la isla, iniciada desde tiempos inmemoriales, ha sido la tecnología del aprovechamiento del agua, con ingeniosas formas de captación y almacenamiento. En el primer cuarto del s. XX se realizan importantes obras de infraestructura relacionadas con el aprovechamiento hidráulico, sobre todo en el entorno de Arrecife. Hay que recordar que en los años sesenta, en el momento de despegue de la nueva industria turística, se destruye uno de los monumentos históricos más legendarios e importantes de la isla, la vieja mareta de Teguise, para la extracción de tierras productivas. La autarquía económica que vive la isla durante la dictadura, va a propiciar el desarrollo de la agricultura de autoconsumo, aunque no será capaz de sortear la enorme crisis que se vive a mediados de siglo, y que provoca otra emigración masiva de isleños hacia el exterior. Si bien la industria pesquera iba a suponer un sector muy dinámico y prometedor para la isla, será el turismo de masas la nueva economía, « el nuevo monocultivo» que ha transformado, y aún lo hace, la isla y a su población de forma acelerada y exponencial, llegando a límites auténticamente preocupantes. El desmantelamiento de la industria pesquera, que llegó a representar mas del 60 % de la economía insular, fue consumado debido a varias circunstancias, entre ellas, la descolonización del Sahara y los Acuerdos Pesqueros con Marruecos, llevando al traste la floreciente industria conservera asentada en la isla y de la que vivían varios miles de trabajadores directa o indirectamente. A la relativa apertura económica que se vive a finales de los años cincuenta durante la dictadura, patrocinada por los EEUU, hay que unir una serie de circunstancias locales e internacionales que harán posible el surgimiento de los enormes y trascendentes cambios que ha experimentado la isla en los últimos cuarenta años. Es interesante hacer un seguimiento de factores como el periódico Antena, que se convierte en un importante instrumento de promoción de la isla, la labor de ciertas personas, (artistas, algunos políticos locales, etc...) que crearán las bases para un desarrollo de la industria turística sustentado en premisas muy distintas a las actuales. Será esta la etapa,(años sesenta y comienzos de los setenta), en la que se acondiciona y se pone en explotación los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes y posteriormente la zona de la isla donde sucedieron las erupciones del s.XVIII, declarándose buena parte de ese territorio Parque Nacional, con el nombre de Timanfaya. Otros centros turísticos se han abierto desde entonces por iniciativa de las Instituciones locales. Este modelo de introducción y expansión del turismo en la isla, se debió a una serie de circunstancias, unas internas y otras externas que propiciaron una forma muy peculiar e interesante de gestión de los recursos naturales de la isla, poco agresivo con el medio y bastante rentable para la economía insular. No obstante, desde comienzos de los años setenta, comienzan a vislumbrarse los síntomas de una nueva forma de explotar el turismo en la isla, mucho mas dependiente, extrovertida en lo económico, y agresiva con el medio, con la ocupación de importantes zonas costeras, sobre todo en los tres núcleos principales, Playa Blanca, Puerto del Carmen (Fariones) y Costa Teguise, así como con incontroladas áreas extractivas, en conos volcánicos para la obtención de picón (arena), en jables y recientemente en terrenos de gran fertilidad que constituían ricas vegas agrícolas hasta hace unos pocos años. Por otro lado el abandono del campo, y el importante retroceso de las actividades pecuarias, ligado a la crisis agrícola que vive todo el Archipiélago, el desmantelamiento del sector pesquero, la venta a bajo precio de buena parte del territorio insular, por lo general por grandes inversores extranjeros o de las islas capitalinas, contribuye a la irrupción del segundo modelo descrito, el más agresivo, el del dinero fácil a corto plazo. Este modelo, como se apunta en algunos estudios ya clásicos sobre la industria turística en las islas, iba a sustentarse, más que en la actividad turística propiamente dicha, en la especulación inmobiliaria, en la reclasificación de suelos, y en la promoción de ciertas infraestructuras para revalorizar el precio del suelo en determinadas áreas. Este hecho unido a la connivencia de parte del poder local con esa dinámica está poniendo en peligro a la propia isla como recurso y está dando al traste con aquél original modelo de gestión, al que desgraciadamente otras islas dieron la espalda. En la actualidad estamos asistiendo a una preocupante contradicción. Por un lado, se estimula la proyección internacional de la isla como ejemplo de turismo sostenible, llegando a declarase la isla como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Y por otro lado, continúa y se expande el modelo desarrollista y especulativo, sobre todo en estos últimos años de crecimiento desaforado, que están poniendo en peligro, no sólo la imagen real de Lanzarote, sino la convivencia y la cultura tradicional de su gente. Sabemos que cuando fenómenos como el de la inmigración se desbordan, no por culpa de los emigrantes, sino de aquellos que hacen negocio con sus vidas, puede provocar graves problemas en los lugares de destino, de explotación, de desarraigo y aculturación, sobre todo si no se afrontan con planteamientos racionales y solidarios. Prueba de todo ello son los continuos Congresos, Jornadas, y los documentos elaborados a instancias del propio Cabildo (Lanzarote en la Biosfera) y de otros grupos sociales en torno a los límites del crecimiento económico y poblacional, y el intenso debate que existe actualmente sobre la moratoria turística. Hace más de quince años, se tomó la isla como ejemplo del impacto que el turismo podía tener en territorios frágiles y pequeños como éste. El PIOT creó un debate intenso sobre los límites del crecimiento, pero ha seguido el crecimiento sin control y agresivo con nuestro escaso territorio. ¿Hasta donde vamos a crecer?. Tenemos que preguntarnos para qué y, sobre todo, para quién crecemos. Lanzarote posee en la actualidad, una gran cantidad de indicadores negativos muy preocupantes desde el punto de vista social, demográfico, económico , cultural, etc... que contradicen, en ocasiones, la imagen de ensueño y respeto al medio que a veces se quiere ver. Algunos de esos indicadores hablan por sí solos, deterioro de muchos ecosistemas litorales por la construcción de nuevas urbanizaciones, extracciones ilegales de materias primas en áreas de gran sensibilidad ecológica, crecimiento exponencial y acelerado de la población, sobre todo inmigrante (sobre el 25 % de los escolares lleva menos de 2 años en la isla), el mayor porcentaje de coches por habitantes (900 por mil). Municipios como Tías tienen 1300 coches por mil habitantes. El mayores índices de siniestrabilidad laboral y de accidentes de carreteras de las islas (después de Fuerteventura), uno de los mayores índices por habitantes, de las islas, de drogadicción , consumo de alcohol y tabaco, delincuencia, etc.. No podemos tratar así a la naturaleza, porque es la que soporta nuestros pasos y nos da los frutos de nuestra supervivencia. De lo contrario nos pasará la cuenta. El volcán inundó lo mejor de esta isla y se quedó asomando por Tegoyo. Allí se paró, cuando todas estas tierras estaban deshabitadas. Hoy hay pueblos, hoteles, muelles deportivos y decenas de miles de personas. No es alarmismo, es simplemente tomar conciencia de que no podemos crecer infinitamente y que vivimos en una isla que, cada cierto tiempo, brota de sus entrañas. Venezuela puede ser un ejemplo de cómo un huracán puede en Europa matar a cien personas y en un país pobre, a decenas de miles de personas. No es sólo la fuerza del viento y la lluvia quien los mató, también fue la fuerza del egoísmo que hace malvivir en chabolas a millones de seres humanos. José de León Hernández [Arqueólogo]
Breve síntesis de la historia de Lanzarote (I) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (II) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (III) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (IV) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (V) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (VI)
Lanzarote, Islas Canarias
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