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EN EL ECUADOR DE MI VIDA por Rafael Fuentes
UNA VENTANA AL MUNDO La República Árabe Saharaui Democrática. 30 años de traiciones (II) por Agustín Felipe
OPINIÓN "Atención, caníbales: El Rubicón histórico es incomestible" por Latitud 28º "conciencia cívica"
OPINIÓN por Ramón Pérez Hernández
OPINIÓN En memoria de Antonio López Suárez por Ramón Pérez Hernández
TRIBUNA LIBRE por José de León Hernández
TRIBUNA LIBRE El turismo en los albores del siglo XXI y el papel de la Universidad por Pedro Hernández
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Julio 2004. Número 10 (Segunda quincena) EN EL ECUADOR DE MI VIDA
Memorias de un capo «Malos tiempos para la Familia»
«Víctima de un fallo respiratorio, agravado por sus condiciones particulares de sobrepeso, fallece a la edad de 80 años el mítico y controvertido actor que diera vida al personaje don Vito Corleone, Marlon Brando. Son las 18:20 (hora americana) del jueves 1 de julio de 2004» Ha pasado una larga década desde 1993 cuando la paz y la tranquilidad abandonó a nuestra Familia. Desde entonces la cosa nuestra no marcha bien. No hemos demostrado capacidad al distribuirnos para consolidar el reparto. Todos saben, es público y demostrable, que no poseemos aptitudes suficientes para hacer nuestros negocios en y con el territorio. Tampoco supimos gestionar correctamente el Agua y los Centros de Arte, Cultura y Turismo. En 1993 comienza, con el abandono de la paz y la tranquilidad, a escapársenos el dinero. Para más inri toda esa masa de gente a los que llaman ciudadanos (demandantes de derechos políticos) y que tenemos que convocar a votar, se están dando cuenta de que nos estamos gastando los dineros. Resulta vergonzoso ser objeto de tan público escarnio. ¡Que desgracia la nuestra, ya no hay respeto! Corren malos tiempos para nuestro negocios. Después de un cuadriculado análisis, desde mi enrejada reflexión, aseguro con certeza que nuestra incapacidad ha sido la causa – efecto de haber tenido presidentes accidentales y en funciones. La cosa nuestra necesita mucha ayuda y precisa de soluciones quirúrgicas. Aún hoy, no hemos conseguido saber que sucedió entre marzo y septiembre de 1993. Más tarde la perversa inestabilidad con Chona Perona. Hasta Mohamed El Fachá de jefe de gabinete. La Familia se pelea y divide. Como un bálsamo, en nuestro entorno, cerca de nosotros moraban aquellos que nos ayudaron restañando nuestras heridas, producto de intestinas peleas. ¡Bendita presencia, siempre estaban ahí!. Cuando flaqueábamos, estaban ahí. Estaban ahí para decidir las cosas más allá de la luz pública, con implícita abnegación. La puesta en escena digna del mejor director: Al frente, de figurante, un señor generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano, que nos dejó reinar a capricho. ¡Qué señor, cómo me hubiera gustado que fuera de la Familia! Inevitablemente la Familia es la Familia. Corre el año 1995 y volvemos a recurrir a los ciudadanos: Que decidan qué miembros de la Familia pueden estar. Nuevamente y en medio de un periodo de aparente paz, la Familia se divide. Es el año 1996. No supimos escoger a los miembros que nos representaban. Erróneamente pusimos al frente a los Becerroni y a los Armerini. Estos muchachos nuevos, recién llegados, nos engañaron. Traicionaron a la Familia. No nos sirvió de nada el aprendizaje de la batalla de 1993 con los miembros del Sur. Pecamos de falta de ignorancia. Transcurre el año 1997 y como entonces hay que recurrir al señor generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano. Como contrapartida, este buen hombre, lo único que pedía era que se editasen toneladas y toneladas de papel. Novelas sobre el territorio, el turismo, la agricultura: Historias de terror para los negocios de la Familia. Buen hombre generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano que sólo quería que le permitiésemos hablar sobre esas cosas. Lo entendimos bien. Del resto callaba. Ni siquiera se atrevió de hablar en 1991 cuando cambiamos los papeles a favor de la Familia. Lo echamos de menos. ¡Qué señor, cómo me hubiera gustado que fuera de la Familia! Nuevamente la familia peleada. Con el efecto 2000 nuestros competidores, en los negocios, nos quieren dejar fuera. Desconocen nuestras habilidades en el funcionamiento del negocio público y sus «enredaderas». No pasa mucho tiempo antes de que recurran a nosotros. Afortunadamente, nuestro amigo, el señor generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano, estaba ahí. Incluso en 1999 afrontamos una fase experimental. Todos dimiten sabiendo que nuestro amigo, el señor generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano, estaba ahí. No podía dejarnos en la estacada, estaba ahí. ¡Qué señor, cómo me hubiera gustado que fuera de la Familia!. Es tremendamente injusto que, ahora, cuando la cosa nuestra parecía marchar bien con unos buenos amigos de la Familia, asome gente poniéndonos obstáculos. Yo, «Capo de capos» cumpliendo con la Justicia. ¡Qué desgracia la nuestra, ya no hay respeto! Por otro lado los amigos de nuestro viejo amigo, el señor generoso de apariencia muy honrada siempre dispuesto a tendernos la mano, nos necesitan. Nos ofrecen no sé cuántas cosas para que los socorramos de nuevo en los negocios de la Familia. ¡Qué señor, cómo me hubiera gustado que fuera de la Familia! Finalmente toda esa masa de gente, a la que llaman ciudadanos, horrorizada con la Familia porque desatendemos los negocios. Si la memoria no me juega una mala pasada, ya que no veo como está el patio, en menos de un año ya somos tres jefes para gestionar los negocios de la Familia. Me horroriza retroceder. Desde 1993 hemos sido Peroni Duque (buen amigo), una tal Chona, el incomprendido amigo Rico Peroni (valorado sólo al final de nuestros días), esos muchachos nuevos Becerroni y Armerini, don Vito y Mario Peroni. El futuro, como rosa enquistada en tunera, se nos presenta terriblemente espinoso. ¡Qué desgracia la nuestra, ya no hay respeto!. ¡¡Increíble hasta once capitanes para un solo barco!! Rafael Fuentes Lanzarote, Islas Canarias
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