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Julio 2004. Número 10

(Segunda quincena)

 

ENTREVISTA

 

Héctor Fernández Manchado, (Arrecife, 1970) es ya, pese a su juventud, un veterano profesor de marketing turístico en la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote y todo un experto en turismo, que analiza en profundidad para SIROCO la realidad del mercado lanzaroteño, sus debilidades, sus amenazas y sus expectativas de futuro.

 

«Lanzarote tiene un problema concreto de falta de definición del producto y también de sobreoferta alojativa»

 

 

A nadie se le esconde, a estas alturas del año, que el fantasma de la crisis turística merodea por Lanzarote. ¿Cuáles son las causas? Expertos, ciudadanos e incluso empresarios coinciden en la clave: exceso de camas. El desarrollismo de los últimos años empieza a pasar factura y la crisis amenaza con quedarse.

 

Pregunta. Las cifras de ocupación hotelera de los pasados meses apenas se sitúan por encima del 60% ¿Se puede hablar de crisis?

Respuesta. Se puede hablar de una crisis estructural, no coyuntural. No es que haya habido durante el 2003, ni en los primeros meses del 2004 un descenso muy puntual, sino que yo creo que el problema radica en que los destinos turísticos han ido a reestructurar su propio producto y adaptarlo a las nuevas condiciones de la demanda. También hay factores externos que están afectando, como pueden ser el precio del petróleo, la economía alemana, pero no creo que se deba hablar de una crisis profunda, ni mucho menos, sino un bache que ha de hacer reconsiderar a los ofertantes del destino el producto que tienen, definirlo mejor y adaptarlo mejor a las nuevas circunstancias cambiantes del entorno y de la demanda.

 

P. Los hoteles de 5 estrellas de la Isla han tenido unos índices de ocupación inferiores al 50 % durante todo el año y en el mes de junio sólo han estado al 37,73 % de su capacidad, ¿por qué no vienen a Lanzarote turistas de alto poder adquisitivo que puedan alojarse en esos hoteles?, ¿cuánto tiempo se puede mantener una situación como ésta sin tirar los precios por los suelos?

R. Quizás la primera cuestión esté referida a la falta de prestaciones de alto nivel para ese tipo de clientes. Por ejemplo oferta comercial, oferta cultural, y también vuelos regulares o pistas de aterrizaje para aviones privados, esto también lastra las posibilidades de un destino para posicionarse en un segmento de alto standing. Y después, el índice de ocupación tan bajo puede que sea por la sobreoferta de camas. Se ha pasado de unas 300 camas a más de 1000 de 5 estrellas. Esto impide que el mercado las absorba en poco tiempo.

 

P. Los bajos niveles de ocupación se extienden a todos los tipos de establecimientos alojativos.

R. Quizás Lanzarote tenga un problema concreto de falta de definición del producto y también de una situación de sobreoferta muy clara. Creo que en el último año la oferta ha aumentado un 10 %, eso el mercado no puedo absorberlo en tan poco tiempo. También hay problemas del propio destino que están afectando a que no se esté comercializando lo bien que se debiera: falta de definición del producto, escasa utilización de los recursos naturales como puede ser el caso de los Centros Turísticos, y también que se esté comercializando como un destino absolutamente intercambiable. Eso quiere decir que los elementos diferenciadores no se están maximizando, y es algo grave. Digamos también que Gran Canaria, por ejemplo, en el mes de mayo, presenta mejores dígitos que Lanzarote. Eso a priori no es normal, cuando Lanzarote cuenta con más atributos exclusivos que Gran Canaria; entonces, lo que hay es un problema  de comercialización. La mayoría de los turistas que visitan Lanzarote ya han visitado otra isla canaria, lo cual indica que no manejan nuestra isla como primera opción.

 

P. En el proceso de venta del producto turístico, ¿quién ejerce verdadero poder, quién es el qué le vende el producto al consumidor?, ¿puede influir el destino turístico en vender su producto con el modelo de distribución actual?

R. Claro que puede influir. Pero es cuestión del producto. La touroperación, [la venta de paquetes turísticos por parte de las agencias de viajes mayoristas], que siempre ha estado demonizada,  los que fuerzan la bajada de precios, los que desvían a los turistas, son en definitiva los causantes de los grandes males de los destinos. Yo creo que no, y voy a hacer una defensa de este agente. Son simplemente intermediarios con sus intereses, igual que los destinos. Ellos no desvían de forma arbitraria grandes masas hacia otras zonas cuando el consumidor quiera comprar un destino. Ahí vamos a romper una lanza a favor del consumidor, que no es tan manipulable. Si un consumidor quiere comprar Lanzarote, compra Lanzarote, y si este operador no vende Lanzarote, busca el que realmente lo venda. Por tanto, es problema del destino. Si el destino está claramente posicionado, y tiene unos argumentos de venta claros, el consumidor no va a tener ningún problema en adquirirlo.

 

P. Pero con los procesos de integración empresarial, donde los tour operadores tienen participaciones importantes en el sector de alojamiento y en el sector del transporte. ¿Quizás no puedan estar tratando de distribuir equitativamente la demanda entre aquellos destinos donde tienen intereses y equilibrando de esta manera sus negocios?

R. Yo sinceramente creo que no. Ellos tienen sus grandes grupos, efectivamente, incluso cuentan con transporte propio. Pero, en definitiva, tenderán a lo que el consumidor más quiera. Sería absurdo que ellos vendiesen algo distinto a lo que el consumidor quisiera. Y si el consumidor quiere Lanzarote, indiscutiblemente buscará el medio, el canal de intermediación más adecuado. O sea, no creo que sea un problema de touroperación. Y luego, la situación actual de sobreoferta, claramente perjudica los precios, pero no por la excesiva presión de los tour operadores, sino por la sobreoferta. Al fin y al cabo, ellos también son parte en el negocio y no van a tirar piedras contra su propio tejado. Claro que también perjudica el hecho de que esté concentrada una gran parte de la touroperación en dos o tres agentes, como en el caso del grupo TUI, o del grupo My Travel o del grupo Thomas Cook, que son los tres grandes tour operadores europeos, pues elimina a los pequeños y les da muchísimo poder y mucha capacidad de negociación, eso es indiscutible. Es decir, ahora cualquier empresa no puede tan a la ligera prescindir de alguno de ellos porque está perdiendo una cuota de mercado en torno al 20 %. Entonces, en ese sentido sí es evidente; pero eso es una cuestión de reglas de oferta y demanda. En cualquier caso, el fenómeno de la concentración empresarial se está reflejando en otros ámbitos y es una respuesta al mantenimiento de la competitividad y a la globalización económica.

 

P. Entonces lo que se debería imponer es la política turística de diferenciación del producto.

R. Claramente. Decíamos si estábamos en una situación de crisis coyuntural o estructural, yo creo que es un problema estructural pero sobre todo en uno de los elementos del mercado que es la oferta. No es que haya una bajada de la demanda repentina brutal, ni mucho menos. Las cifras del 2003 están a la par de las del 2002. No es que estén dejando de viajar, sino que están viajando a otros sitios, con otras motivaciones y de otra forma. Está en auge el turismo activo y Lanzarote tendría que plantearse de qué forma puede dinamizar las vacaciones de sus clientes, porque ya el concepto de sol y playa pasivo está superado. Hay que potenciar la oferta complementaria muy puntual, de forma que no se dañen los recursos naturales porque eso sería ganar una cosa y perder otra, aún más intransferible. Pero sin duda el perfil del cliente ha cambiado. Entonces, hay que hacer un esfuerzo de marketing importante para detectar dónde están esos cambios y dónde hay que potenciar. También hay otro cambio importante, que es el descenso de la estancia media, eso también se ha notado que incluso está provocando no sólo una bajada de visitantes sino una bajada de ingresos, dado que el gasto medio también ha bajado. Éste es un rasgo de los nuevos viajeros, que viaja más veces al año, pero que cada vez que lo hace por menos tiempo. Y encima su bolsillo da para menos. Pero eso del turista de bajo poder adquisitivo tampoco hay que encontrarle una lectura tan negativa como decir: “el turista de alpargata que nos visita”. Yo creo que es un efecto también de la socialización del turismo. Ahora viajan 700 millones de personas al año, y no puede haber 700 millones de personas de clase alta en el mundo. Por eso considero que es un logro social que viaje todo el mundo, incluso personas pertenecientes a clases sociales  medias.  Esos son los turistas que existen hoy por hoy, y con todos los respetos.

 

P. Desde el punto de vista de un experto del marketing turístico, en qué falla, cuáles son las debilidades del producto turístico Lanzarote.

R. Claramente lo que comentábamos antes. Falta de aprovechamiento de las diferencias que tiene Lanzarote, como los recursos naturales, la masificación relacionada con la poca eficacia de las medidas de contención del crecimiento, el empobrecimiento paisajístico también está afectando como consecuencia del crecimiento urbanístico, el excesivo parque móvil… todo eso está deteriorando la imagen visual de la Isla y puede que esté afectando hoy por hoy a aquel Lanzarote de antaño tan reclamado. Después existen problemas con los servicios públicos, los taxis, las guaguas, los guardas de seguridad que parece que el turismo está desconectado de la realidad turística y que es mundo aparte, pero hay que integrar a todos los servicios de manera que la capacidad de hospitalidad, de acogida del destino esté muy presente, eso también lo valora mucho el turista, como queda reflejado en las encuestas. Eso no se está potenciando en su justa medida. La masificación lo que está provocando es la congestión, la incomodidad del turista, colas, atropellos, etc. Asimismo existen déficits notables en la formación de recursos humanos como clave estratégica, o como una apuesta decidida por las políticas de calidad, a nivel empresarial y público.

 

P. Las localidades de Costa Teguise y Puerto del Carmen viven un proceso de obsolescencia. ¿Hay margen de maniobra para poder reconducir la situación de estos dos espacios turísticos? ¿Se podría poner en marcha un plan ‘renove’ para ellas?

R. Ayer se clausuró la Cumbre de Turismo de  Gran Canaria. Llevan 6 meses debatiendo sobre cómo reformular la estrategia de sostenibilidad y desarrollo del turismo en Gran Canaria. Al final han llegado a la conclusión de siempre, que hay que rehabilitar la obsoleta planta alojativa. El diagnóstico está claro, y estaban buscando fórmulas de actuación. La planta alojativa de Gran Canaria, al igual que la de Costa Teguise y Puerto del Carmen, empieza a sufrir el deterioro del paso de los años y el deterioro consecuente de la falta de inversión, de los propios beneficios empresariales que han tenido. O sea, que tampoco es todo culpa del transcurso del tiempo, sino también de no invertir nada.

 

Nos encontramos ante un problema de financiación y de pacto, de pacto entre empresarios y fuerzas políticas, buscar fórmulas en las que se encuentre la financiación para bajar la capacidad alojativa y sustituirla por una de calidad. Pero de qué manera le dices tú a un empresario que tiene su complejito de más de 30 años, que tiene que tirarlo abajo y hacer uno nuevo si no le das los mecanismos financieros para hacerlo. Eso es demagogia pura. Creo que no es nada fácil resolver uno de los puntos débiles del turismo en Canarias: la falta de consenso interinstitucional y con el empresariado. Vemos que no hay voces concordantes en innumerables cuestiones. Hay falta de liderazgo, falta de consenso, falta de diálogo, falta de mesas comunes a las que hay que incorporar a los propios operadores (tour operadores) en vez de considerarlos demonios del sector, hay que sentarlos a la mesa y considerarlos como colaboradores y socios. En Adeje hay un presidente que sentó en una mesa a TUI para comentarle los planes del ayuntamiento en la zona turística y para que aportaran la mucha información, porque conoce mejor al cliente el operador que el destino. Entonces, únicamente como vehículo de información, ya es necesario. Y a partir de ahí, todo lo que sea posible, es mejor tenerlos cerca: Si no puedes con el enemigo, alíate a él. Pero lo de la cuestión de la rehabilitación de camas es una cuestión de financiación y de liderazgo y de diálogo, pero es posible: en el mediterráneo hay ejemplos de este tipo. Por ejemplo en Lloret de Mar, el mismo Benidorm, Benicassim… son destinos más maduros que Canarias y han recuperado competitividad, redefiniendo su producto, dirigiéndose al segmento adecuado, con políticas claras de calidad, de sostenibilidad, de recursos humanos. Existen muchos aspectos en los que Canarias está perdiendo competitividad turística, lo cual puede tener consecuencias graves a medio plazo.

 


«La instalación de las plataformas petrolíferas sería nefasto para Lanzarote»

 

Pregunta. Hay factores externos al turismo que le pueden influir muy negativamente, ¿cómo afectaría a Lanzarote que el gobierno estatal del PSOE permitiese la instalación de plataformas petrolíferas por parte de REPSOL-YPF?

Respuesta. Sería nefasto, completamente nefasto. No sólo desde el punto de vista de las consecuencias directas, sino desde el punto de vista de imagen, que es uno de los elementos de marketing más importante. Desde que, por ejemplo, los turistas alemanes o centroeuropeos empiecen a asociar a Lanzarote con maniobras de extracción petrolífera, automáticamente el destino soñado de Lanzarote va a hacer aguas, sin llegar siquiera a consecuencias directas de vertidos, tráfico de buques, etc. Únicamente desde el momento que se instalen las consecuencias negativas para el turismo serán inmediatas, sobre todo en aquellos países donde la prensa sensacionalista causa estragos automáticamente. Un país muy sensibilizado con las cuestiones ambientales y que va a tener un efecto directo. Ahí también ha faltado quizás la contundencia de la voz empresarial para oponerse y manifestarse con claridad y actualmente no sé en qué situación se encuentra, pero parece ser que tampoco hay claridades en que el asunto esté parado, ni mucho menos, y creo que sigue su curso. Entonces, parece que tampoco hay excesiva preocupación por este tema. Muchas veces, los factores externos a la actividad turística, como este caso, tienen muchísima fuerza.

 

El caso de las cuestiones climáticas, de contaminación, etc. juegan un papel prioritario, sobre todo en un destino de sol y playa. En ese sentido habría que manifestarse a nivel público. La voz más potente tiene que ser la del propio destino.


 

P. Si usted fuese responsable de la promoción turística de Lanzarote, ¿qué estrategias asumiría la Isla para diferenciarse de los destinos competidores y captar a turistas de mayor poder adquisitivo y de mayor sensibilidad con los valores naturales y culturales vernáculos?

R. No es que Lanzarote no cuente con elementos diferenciadores, sino que hay que saberlos transmitir. Hay que saber hacérselos llegar al turista y saberlos vender. Pasa lo mismo que ocurrió el otro día con Paul McCartney, cuando tienes un producto bueno va a haber gente esperando fuera. Y si yo fuese responsable de promoción, lo primero sería crear un plan de marketing, diseñaría una estrategia a medio y largo plazo y plantearía estrategias de promoción diferenciadas, que creo que es lo que no está ocurriendo ahora. Ahora no hay criterios específicos a la hora de hacer acciones de promoción, no se distinguen mercados a la hora de poner en marcha acciones, no se tiene claro cuándo se ha de  acudir con Turespaña, cuándo se ha de acudir con Saturno o cuando se deben hacer promociones propias en función del tipo de mercado, y no se discrimina ningún tipo de actuación dependiendo de dónde sea, de a qué público se dirijan ni si se ha de ir con una marca “paraguas” como es el caso de Turespaña cuando son mercados nuevos, donde no es lo mismo ir a Alemania, donde Lanzarote se conoce perfectamente, o ir a China o a Polonia, donde no saben ni dónde se encuentra Lanzarote. Todo esto hay que tenerlo claro, mediante estudios previos, reconocer las fuerzas de cada acción promocional y, algo muy importante, plantear acciones posteriores de análisis de rentabilidad de la promoción, para que haya un feed-back, al final de cada año se analice y se diga cuáles han sido más positivas y cuáles han sido negativas, fortalecer las positivas y proponer acciones correctores para el resto.

 

P. Ese plan de marketing al que hace referencia y considera necesario, ¿en qué consiste básicamente?

R. En un diagnóstico previo, en acciones de bench-marking (ver un poco cómo están funcionando entes promocionales como en Tenerife, qué se está haciendo en otros destinos, qué están haciendo mejor y después hacer un potente trabajo de campo, a raíz del cual se puede detectar qué está fallando en el producto, qué se puede mejorar y después, como indicaba antes, diseñar un plan de indicadores posteriores para ver un poquito cómo están funcionando las acciones promocionales y plantear acciones correctores de cara al futuro. Después también hay una discusión interesante que está sobre la mesa, que son los complementos de ocio que haya que implementar. Hay que ser consciente de la falta de consenso que hay en esta materia por parte de los empresarios y fuerzas políticas, y estamos en un momento en el que hay que tener claro qué complementos son los que necesita Lanzarote, dónde han de ubicarse y qué formato han de tener, y también conocer el impacto ambiental y el coste-beneficio que puedan generar. A la hora de definir el producto, tenemos que tener claro que Lanzarote es un destino sol y playa con complementos intransferibles, muy buenos, pero dejar de lado esa idea de que sigue siendo un destino sol y playa, cuyas condiciones climáticas son las más importantes pero que requiere unos complementos que son los que se demandan actualmente.

 

P. Y hay que, en el sentido que usted apunta, plegarse a tendencias temporales turísticas, redefiniendo tu producto en esa dirección, aunque las tendencias puedan cambiar en un futuro no muy lejano.

R. El golf, por ejemplo, puede estar de moda ahora y no estarlo dentro de diez años, y un campo de golf es algo irreversible. Eso lo contempla el plan de marketing, que es un estudio muy potente en cuanto a lo que es la oferta de ocio, donde se reconoce claramente la diferencia entre lo que Lanzarote tiene y lo que el cliente demanda. Hay que estudiar muy bien todo esto cuando se plantea el coste-beneficio, que no se debe plantear de forma inmediata, sino en el largo plazo. Por eso también, el plan de marketing contempla una técnica de investigaciones cualitativas, que no es una mera encuesta sino que es una técnica donde el consumidor puede reflejar qué es lo que realmente demanda hoy y qué es lo que va a demandar mañana y pasado mañana. Eso no se obtiene con una encuesta. También contempla el estudio de ocio este tipo de técnicas para detectar efectivamente qué es lo que va a estar más allá de las meras modas y qué es lo que puede ser beneficioso. Eso arrojaría luz al debate que hay planteado actualmente en torno a cuáles son los complementos de ocio que la Isla necesita.

 

 

 e-siroco

Lanzarote, Islas Canarias

 

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