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Julio 2004. Número 10 (Segunda quincena)
OPINIÓN
¡S.O.S, el litoral!
Aún estamos a tiempo de proteger la mejor marina de canarias del repudiable ardid urbanístico que la acecha, por el ilegítimo insaciable deseo patrimonializador de la autoridad portuaria de Las Palmas, con la connivencia del Ayuntamiento de Arrecife. Efectivamente, el “Plan de utilización de los espacios portuarios de Arrecife” (PUPA) fue aprobado en factible fraude de ley por el Ministerio de Fomento en la Orden del 30-01-04 (BOE 47 del 24-02-04). Para terminar de exterminar la gallina de los huevos de oro de la ecología marina que es nuestro litoral sureste, el Pleno de Arrecife (11-06-04) aprobó el convenio colaborador con la autoridad portuaria para regular la redacción de los Planes Especiales (“PEPA”) entre otros, desde el sur del islote del Francés hasta el Parque Islas Canarias, pasando por el Charco San Ginés, bahías de Juan Rejón, entre Puentes, punta Pulita, muelle antiguo, isla de fermina, etc.
Ante la siniestra amenaza que se cierne sobre el litoral arrecifeño, al que las supuestas ilegales directrices del “PUPA” tiene subordinado a fratricidas “rellenos” para usos hosteleros, comerciales, etc., es fundamental que el juicio público ciudadano se movilice y ejercite la acción popular reconocida por el artículo 109 de la Ley de Costas, exigiendo la exclusión de la Orden Ministerial, del litoral sureste, por haberse incluido en supuesto fraude de ley; o quizás, la acción de sustitución ciudadana de la inactividad municipal, expresada no solo en la dejación de competencia del Consistorio, sino en el ánimo de lapidar la marina sureste en connivencia con Puertos según acordó el 12 febrero 2001, acción de sustitución que propicia el artículo 68 de la Ley Básica de Régimen Local de 1985, o, en último extremo, por plebiscito de la ciudadanía, interponer Contencioso ante la Audiencia Nacional contra el Ministerio de Fomento, para que sentencie modificar la Orden Ministerial de aprobación del “PUPA”, quizás ilegal por incluir la marina sureste de Arrecife en contra de lo que ordenan la Constitución y las Leyes de Costas y Puertos.
Por supuesto que Ayuntamiento aprobará y publicitará el “PEPA” que le recete la autoridad portuaria en base a las irracionales directrices del “PUPA” (rellenos para usos hosteleros, comerciales… [que la Alcaldesa corroboró públicamente afirmando que “esta es una zona de oportunidad… que genere actividad…”] y, que tragará, por haberlo aprobado en el Pleno del 12-02-01. Los vecinos, lamentablemente, no podremos impedir los desatinos del “PEPA”, ya que, si bien el Ayuntamiento ejecuta un escueto trámite de divulgación a título de simple colaborador de Puertos, la realidad es que la avaricia de la autoridad portuaria de aprobar su “receta” subsistirá a pesar de que los vecinos la impugnemos, porque conforme dispone la Ley de Puertos, el Consejo de Ministros será, en caso de discrepancia, el obligado a informar con carácter vinculante... imponiéndonos, seguro, el criterio patrimonializador-urbanizador manejado por la autoridad portuaria.
El sentido de la verdad; la necesidad de orden; la conquista de la justicia desde el orden; la convicción de que en las personas existen espacios íntimos no politizables y el categórico sentir en el impulso de salvación de nuestra maravillosa marina, fascinación de propios y extraños, obliga a plantar cara para exigir la desafectación de los usos portuarios de la zona lineal del puerto antiguo de Arrecife lindante con la trama urbana, ¡que es nuestra!, y ello en una coherente y satisfactoria construcción lógica que no puede ser relativizada en sus premisas legales y, menos aún, por prácticas en contra de Ley, salvo que se quiera retornar a la noche de los tiempos de las apropiaciones privadas de las costas, que conjuró el artículo 132 de la CE y desarrolló la Ley de Costas de 1988 y la Ley de Puertos de 1992.
Ramón Pérez Hernández
Lanzarote, Islas Canarias
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