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EDITORIAL
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Agosto 2004. Número 11 (Primera quincena) Engaño rampante en Caleta de Famara El alcalde de Teguise, Juan Pedro Hernández (PIL) y el consejero de Obras Públicas del Cabildo, Sergio Machín (PIL), querían camuflar una rampa para barcos y motos de agua como "rampa de acceso para minusválidos y embarcaciones de emergencia"
El proyecto en cuestión se ubica a la derecha de la playa de Caleta de Famara y consiste en unos cien metros de camino de acceso a una rampa de hormigón de cuarenta metros que se introduce en el mar, con un ancho de 5 metros, excepto en la zona de giro de automóviles, que aumenta hasta unos 18 metros de ancho. La altura de la escollera sobre el nivel de la arena de la playa será de 2,5 metros y tendrá 6 metros de ancho. Increíble pero cierto. Y aunque no pudieron engañar a las decenas de vecinos de la Caleta de Famara que se oponen a la rampa y que asistieron a la reunión del Patronato de Espacios Naturales Protegidos celebrada el 22 de julio, -en la que se aprobó el proyecto con el rechazo de la Fundación César Manrique y El Guincho-Ecologistas en Acción-, sí parece que lo han conseguido con la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial. En el caso de la primera, cuya autorización es preceptiva por tratarse del dominio público marítimo-terrestre, ésta es otorgada porque «es preciso disponer de un acceso adecuado donde las embarcaciones de salvamento puedan ser lanzadas al mar y varadas a tierra de forma ágil y fácil», y también porque «es también finalidad de la obra facilitar el acceso a la playa a las personas de movilidad reducida». Y en el caso de la segunda, acepta la compatibilidad del proyecto enmascarado con los usos del Parque Natural del Archipiélago Chinijo -dentro del cual está incluido la Caleta-, mediante un informe emitido el pasado 15 de junio. Sin embargo, las verdaderas intenciones del alcalde de Teguise y del consejero de Obras Públicas del Cabildo se conocieron en la reunión del Patronato de Espacios Naturales Protegidos, en las que justificaron la obra por «la mucha afluencia de visitantes», lo que invalidaría la autorización de la Dirección General de Costas, que se vería caducada por la «alteración de la finalidad del título» del proyecto. Los vecinos de Caleta de Famara y los colectivos ecologistas coinciden en señalar que la obra es desproporcionada y que causará un grave impacto visual y paisajístico, en el caso de ejecutarse, así como que facilitará el acceso masivo al Parque Natural del Archipiélago Chinijo y a la Reserva Marina de La Graciosa y de los Islotes.
Lanzarote, Islas Canarias
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