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Abril 2004. Número 3 (Primera quincena) ANÁLISIS
Los últimos 10 años de Lanzarote en la Biosfera
A finales del pasado año 2003 se cumplían 10 años desde que Lanzarote fuera reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, y 6 de la presentación en marzo de 1998 de la inaplicada Estrategia hacia el desarrollo sostenible Lanzarote en la Biosfera. Tiempo suficiente, por tanto, para evaluar objetivamente cómo ha evolucionado a todos los niveles la isla de Lanzarote durante la última década en su camino hacia la sostenibilidad. Cuando a Lanzarote le es concedido el título de Reserva de la Biosfera, estaba todavía inmersa en la crisis económica iniciada en los primeros años 90, que provocó que gran parte de la mano de obra que se había desplazado a la isla para trabajar en la construcción de la planta alojativa, edificada a un ritmo desaforado durante los años 80, regresara a sus lugares de origen -por lo general en la península-, o se desplazase a los grandes focos de atracción económica vinculados a los acontecimientos del año 92 en España: la EXPO de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona o la Capitalidad Cultural Europea de Madrid. Desde entonces (1993) hasta hoy (2004), han pasado algo más de diez años, los cuales arrojan la evolución vertiginosa de unos indicadores que muestran la realidad de Lanzarote y la tendencia hacia el futuro inmediato que, si en 1998, al ser presentados los programas de desarrollo sostenible de la Estrategia Lanzarote en la Biosfera parecía incierto y preocupante, en la actualidad, esa incertidumbre y preocupación se ha multiplicado. No es, desde luego, la misión de este modesto artículo ofrecer ninguna alternativa que frene la tendencia autodestructiva a la que nos está empujando el modelo de desarrollo socioeconómico implantado en la isla. Por eso, cualquier aficionado a la consulta de estadísticas puede ahorrarse la aburrida lectura que quizás le ofrezco, porque no encontrará nada nuevo; simplemente los fríos números de siempre. Presión humana sobre el territorio A partir de la segunda mitad de la década de los 90, y al calor de la alta actividad en el sector de la construcción, han llegado a Lanzarote unos importantes activos poblacionales, lo que ha aumentado considerablemente la densidad demográfica y ha puesto en evidencia la falta de previsión de las autoridades políticas al no ajustar convenientemente las infraestructuras sanitarias, culturales, deportivas, etc. a la nueva realidad social. La concentración de la actividad económica y residencial en la franja Este de la isla, ha provocado que sea en la conurbación Costa Teguise-Arrecife- Playa Honda-Puerto del Carmen donde se concentra la mayor parte de la población, superándose los 700 habitantes por kilómetro cuadrado. Población de hecho
La Estrategia Lanzarote en la Biosfera establecía un escenario de riesgo para el año 2017, estimado en 115.787 residentes. En el año 2002, 15 años antes, esa cifra ya había sido superada.
La actividad económica El monocultivo turístico hace años que constituye el principal sector económico de la isla, relacionándose íntimamente el resto de actividades económicas con él, como en el caso de la construcción, que ocupa el segundo lugar en orden de importancia y que, por lo general, ha estado vinculada a la edificación de nueva planta alojativa, especialmente en la zona turística de Playa Blanca, que ha sufrido una acelerada y triste metamorfosis en tan sólo unos pocos años. Si analizamos los datos oficiales de ocupación turística también podemos aventurar algunas conclusiones. La principal es la constatación de que Lanzarote se encuentra en una etapa de madurez como destino turístico, al haberse estabilizado la afluencia de turistas en los últimos 7 años, en torno a los 50.000 visitantes diarios de promedio. A esta estabilización en cuanto al número de visitantes no le sienta nada bien, desde luego, las numerosas camas turísticas que se han incorporado o se van a incorporar en breve al mercado, que a buen seguro ya están provocando una bajada en los precios de los servicios turísticos y una precarización de las condiciones laborales de los trabajadores, al ser la reacción automática del empresario reducir costes en el capítulo de personal para mantener la competitividad. Agua, Energía, Residuos y Transporte Por lógica, el aumento poblacional y de afluencia turística en la última década ha traído aparejado un incremento notable en los consumos energéticos, en el consumo de agua y en la generación de residuos, así como en el número de automóviles privados. En estos cuatro ámbitos es probablemente donde se aprecia más visiblemente la huella ecológica de los humanos que aquí vivimos; percibiéndose, también con extrema nitidez, que la tendencia no es, en ningún caso, ‘sostenible’. Consumo de energía
La obtención de agua potable mediante la desalación y la generación de energía eléctrica, a través de unos procesos para los que es indispensable, con la tecnología empleada, el uso de recursos fósiles, agotables y contaminantes como el petróleo, no sólo pone en tela de juicio cualquier criterio mínimo de lo que debe ser considerado una Reserva de la Biosfera, sino que debería causar vergüenza por alardear de tal distinción. Evolución de la producción de agua
La generación de residuos también tendría que ser centro de atención de cualquier actuación que tratase de reconducir la situación actual. Las causas de las altas tasas de generación de residuos, sobre los 2 kilos por habitante y día, se podrían reducir al consumismo como hábito interiorizado y a la procedencia del exterior de todos los productos consumidos. No hace falta decir que la poca eficiencia de las políticas de reducción de residuos y reciclaje emprendidas hasta el momento llevarán a la colmatación, en breve espacio de tiempo, del vertedero de Zonzamas y al dilema ineludible de qué hacer con nuestras basuras. La situación de la movilidad y el transporte, por último, queda perfectamente reflejada con un dato: en 1993 el parque automovilístico era de 46768 vehículos, en el año 2002 el doble: 94573. Fuente de las estadísticas: Anuario Estadístico 2002, Cabildo de Lanzarote Manuel Riveiro
Lanzarote, Islas Canarias |