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EDITORIAL El contacto con la naturaleza como necesidad
OPINIÓN por Ramón Pérez Hernández UNA VENTANA AL MUNDO por Leonardo Boff [Pensamiento Crítico]
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Abril 2004. Número 4 (Segunda quincena) Breve síntesis de la historia de
Lanzarote (I)
1) EL TERRITORIO COMO SOPORTE FÍSICO Las grandes etapas de formación del territorio Según el conocimiento que hoy poseemos del origen y formación de
la isla, parece que hace algo más de 10 millones de años se produjeron los
acontecimientos volcánicos y tectónicos que hicieron emerger por primera vez
una parte de los que hoy es la isla de Lanzarote y que constituyen pruebas
físicas de lo que se denomina Serie I.
Restos de aquélla etapa formativa, son el Macizo de Famara y el
conjunto montañoso conocido por Los Ajaches. Este período está relacionado con el Primer Ciclo volcánico, que
quedaría encuadrado aproximadamente entre los 5,1 y 20 millones de años y por
lo tanto se correspondería con las postrimerías del Terciario (Mioceno). Se
trata, desde el punto de vista geológico y petrológico, de los restos de
coladas y piroclastos basálticos que se produjeron
en aquella etapa. Al finalizar este
primer ciclo, parece producirse un prolongado período erosivo (unos 4
millones de años) que transformaría sustancialmente la fisonomía de la isla
preexistente. El segundo gran período, comprende las denominadas Seres II y
III, siendo especialmente esta última, la etapa que conformará
fundamentalmente el soporte físico de la actual isla, ya que se extiende a lo
largo de casi toda su geografía, tanto en su afloramiento directo (el mayor
porcentaje del territorio insular), como debajo de los episodios volcánicos posteriores. Comprende este período, la
actividad volcánica que va desde unos pocos miles de años, hasta los
5,1 millones de años. Se forma este territorio, fundamentalmente dentro del
Cuaternario, aunque se correspondería con el dilatado período del Pleistoceno.
También se caracteriza por estar formado por coladas y piroclastos
basálticos. Podemos afirmar, también, que la mayor parte de la superficie cubierta por las erupciones del s. XVIII, se
habría formado en esta etapa. Desde el punto de vista edafológico, se
corresponden con los característicos suelos marrones, aptos para el cultivo,
como con zonas de antiguos malpaíses muy
erosionados improductivos o semiimproductivos
(terrenos pedregosos), que por lo general y cuando se encuentran
relativamente próximos al litoral (aunque pueden estar a varios kilómetros
hacia el interior), se denominan «costas». La mayoría de las montañas de la isla, se corresponderían con
los centros eruptivos que crearon el territorio de este Segundo Ciclo
Volcánico. Entre otras cabe destacar a Caldera Blanca, Montaña del Rodeo, Montaña Negra, Montaña
Blanca, Guatisea, Tamia,
Montaña Mina, Tinache, Timbaiba,
Tinasoria, Montaña de Guenia,
Montaña de Ubigue, Los Rostros, Ortiz, Montaña
Negra, Diama, Testeína,
Chupadero, Tremesana, Pedro Perico, María
Hernández, Tínga, Guardilama,
etc..,así como algunos lomos, conos y elevaciones existentes en la isla,
al igual que en La Graciosa, Alegranza, etc.. Gran
parte de las zonas cubiertas por las «arenas volcánicas» y que hoy se sitúan
en La Geria, Testeina, Masdache,
Chibusque, El Sobaco, etc., pertenecen a este tipo
de terrenos. El tercer ciclo, que se asocia con la serie IV, se corresponde con el vulcanismo
holoceno, que comprende aquellos acontecimientos eruptivos sub-recientes y los de períodos históricos. Es decir, los
ocurridos en los últimos quinientos años, o los que hipotéticamente pudieron
ocurrir en la etapa de ocupación de los antiguos Majos. Este hecho es
defendido, como posibilidad, por ciertos vulcanólogos, como J.C. Carracedo, que nos dice: «.. hay 4 centros de emisión que, por este método de datación,
deberían haberse producido hace unos 1200-1300 años (600-700 AD): La Montaña
de Mazo, Timanfaya Antiguo, La Caldera del Corazoncillo y la de Santa
Catalina.,..»(Carracedo,J.C,
Rguez.Badiola,E.-1991,pág.61). Si bien la idea que ha existido hasta el momento sobre el
territorio desaparecido por las erupciones se refiere a que la mayor parte de
él estaba formado por viejas llanuras, muy erosionadas, constituídas
por suelos marrones, correspondientes, por lo tanto, al Segundo Ciclo
Volcánico, nuestras investigaciones contradicen parte de esta
afirmación. Aunque esta idea es cierta
para la mayoría del territorio de la isla, creemos que en la zona que
desapareció con los volcanes del s.XVIII, existían
algunos terrenos relativamente recientes, formados en episodios volcánicos
del Holoceno, y por lo tanto con unos pocos miles de años de antigüedad. El mejor exponente de este tipo de áreas, correspondientes a la
primera etapa de dicho ciclo, constituídas por malpaíses muy poco alterados, y asociados a importantes
superficies de piroclastos también poco degradadas,
es la que se formó con el Volcán de la Corona, al norte de la isla. Quizás un
poco anterior a esta etapa formativa (tal vez en el tránsito del Pleistoceno
al Holoceno), sería el Malpaís del Mojón en las
proximidades del Golfo, cuyos centros de emisión podría corresponderse con la
Montañas de Juan Perdomo y Montaña Encantada. Existen aún importantes dudas
sobre la antigüedad de estos episodios subrecientes
correspondientes con la fase IV. Ahora bien, serán las erupciones del s. XVIII y en menor medida
las del XIX, las más recientes y conocidas. Las primeras, que duran entre 5 y
6 años, representan uno de los acontecimientos volcánicos más importantes del
planeta de los descritos documentalmente. Cubre una cuarta parte de la isla,
afectando a una de sus áreas más ricas y pobladas. La fisonomía geológica de
la isla, gran parte del litoral del
noroeste, de su zona central, etc.. se transforma. Se trata de un proceso de construcción del
paisaje insular que está apenas dando sus primeros pasos erosivos. Un caso
muy llamativo, es el área del Jable donde en apenas 263 años se están
cubriendo algunas de las coladas del XVIII por las arenas, y sobre todo la
costa recién creada del norte sometida a la intensa
erosión marina. No podemos olvidar la capacidad erosiva y de transformación
que representa la «acción humana» en estas últimas décadas. Condicionantes climáticos y agentes erosivos Es necesario tener presente también, que la evolución y
transformación del paisaje y de los distintos ecosistemas que existían en
cada etapa, no sólo iba a responder a factores exclusivamente geológicos,
sino también tenían un papel destacado los diferentes cambios climatológicos
ocurrido a lo largo de los cientos de miles de años que dura la Serie III y
la más reciente Serie IV, responsables de buena parte de la fisonomía actual
del relieve lanzaroteño. Algunas zonas litorales de la isla nos enseñan
playas levantadas, testigos de los movimientos de los niveles del mar a lo largo
de toda esta etapa, resultado de esta dinámica también el afloramiento de
fósiles marinos ya extinguidos, como los que podemos observar en los
importantes yacimientos paleontológicos de Berrugo,
Papagayo, Janubio, Risco del Palo, etc. Los cambios de temperatura, los
diferentes índices de pluviosidad, el viento, el oleaje, etc. han contribuido
a modelar de forma más o menos insistente el paisaje de la isla. No podemos
olvidar las numerosas erupciones que a lo largo de cientos de miles de años,
han regenerado muchos de los viejos paisajes erosionados, colmatando antiguos
barrancos, cambiando la red de drenaje, modificando la fisonomía de las
costas, etc... Tenemos por lo tanto una resultante muy particular de ese
dilatado período de formación y modelado, la isla actual. Existen varias
zonas en el centro de la isla, como el Lomo Camacho o el Lomo de San Andrés
donde podemos observar perfectamente, diferentes etapas formativas de la
isla, en algunos excepcionales estratos de gran altura donde se superponen niveles
de piroclastos y otros de jable de gran pureza. Los condicionantes orográficos inciden de manera importante en
la isla. El punto mas alto de Lanzarte se encuentra en las Peñas del Chache con 670 m., aunque la media insular se sitúa en
los 400 m. lo que impide que el alisio, (vientos
dominantes cargados de humedad) apenas produzcan efectos en la isla, con lo
que unido a su situación geográfica y climática (área subtropical), los efectos de ciertas
dinámicas locales, (anticiclón de las Azores, alisios, corriente fría del
Golfo, etc.). establecen unos rasgos geográficos y unos ecosistemas que han
constituido el soporte físico de la isla y han condicionado muchos de los
elementos definitorios de las culturas asentadas en esta isla, como puede ser
la aridez, la erosión eólica, la insolación (atenuada en parte por la brisa
marina), la formación de suelos de baja productividad, sólo compensado por
los aportes de cenizas volcánicas recientes y los jables, unido a la alta
humedad relativa como particularidad no sólo física sino cultural han hecho
posible formas muy originales de adaptación del campesinado a la tierra con
toda suerte de técnicas y conocimientos, en un importantísimo saber acumulado
y transmitido de generación en generación. Ahora bien si ha existido un elemento definidor, no sólo del
paisaje y de los ecosistemas de la isla, sino de la cultura asentada desde
hace cientos de años, ha sido el agua, sobre todo su agónica ausencia. Miles
de aljibes, maretas, cisternas, han salpicado históricamente todo el
territorio insular. Salvo contadas fuentes, sobre todo en el norte, y algunos
pozos en el sur de la isla, y algunos puntos del norte, no ha habido más agua
que la de lluvia, cuando casi milagrosamente llovía. Las originales y
laboriosas alcogidas se encuentran alrededor de
todo tipo de depósitos, para aprovechar hasta la última gota. 2) LOS RECURSOS POTENCIALES: LA BIODIVERSIDAD POTENCIAL E
INTRODUCIDA Si la reconstrucción de las diversas etapas formativas del
territorio de Lanzarote presenta muchas dificultades, el conocimiento sobre
la aparición y evolución de la flora y la fauna en la isla presenta, también,
una gran complejidad. Hay que tener en cuenta los escasos estudios
paleontológicos llevados a cabo, así como los referidos al análisis de la paleoflora y paleofauna
potencial, desde indicadores indirectos, análisis polímicos,
estudio de los paleosuelos, etc... En cualquier caso, la fauna y flora potencial no iba a diferir
sustancialmente a lo largo de toda la isla, aunque sí parece que ha existido
una evolución notable en determinados períodos del pasado, donde se ha podido
constatar niveles de humedad y presencia de vegetación potencial mucho más
alto que en la actualidad. No obstante, a pesar del limitado tamaño insular y
de su escasa altitud, han existido, y existen, algunas zonas con ciertas
especificidades, desde el punto de vista de la diversidad de ecosistemas
insulares, sería el norte montañoso, el Risco de Famara, algunos terrenos singulares
como el Jable, malpaises recientes, las llanuras
desérticas del sur, el macizo de los Ajaches, etc.. En general la diversidad biológica iba a estar fuertemente
condicionada por las limitadas y/o especializadas condiciones ecológicas de
la isla (aridez, insolación,..), y sobre todo por el aislamiento insular.
Este hecho, por el contrario, ha sido la causa en Lanzarote y en las islas en
general de que existan y muy posiblemente hayan existido destacados
endemismos y especies autóctonas de gran singularidad. (Continúa en el
próximo número de
SIROCO)
José de León Hernández Arqueólogo Lanzarote, Islas Canarias
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