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Irak o el nuevo Vietnam de Estados Unidos

Ya ha pasado más de 1 año de la invasión de Irak por las tropas estadounidenses y sus aliados. El 9 de abril de 2003 caía simbólicamente el régimen de Sadam Hussein junto con su monumental estatua en una plaza de Bagdad. Sin embargo, lo que parecía iba a ser un camino de rosas para la conquista y control del país (y, sobre todo, de sus valiosos yacimientos petrolíferos), poco a poco ha ido tornando en un callejón sin salida para EEUU, con una sublevación de resistencia irakí de mayor beligerancia que los combates de hace un año. A algunos altos mandos militares estadounidenses la situación ya le hace recordar tiempos pasados en Vietnam [...]

 

EDITORIAL

El contacto con la naturaleza como necesidad

 

La 'arcogida'

 

OPINIÓN

Comisaría e Impunidad

por Ramón Pérez Hernández

 

UNA VENTANA AL MUNDO

Fundamentalismo mundial

por Leonardo Boff

[Pensamiento Crítico]

 

 

 

 

 

 

Abril 2004. Número 4

(Segunda quincena)

 

 

Lanzarote necesita una ecotasa

 

Es urgente recaudar fondos para reducir las camas que podrán construirse a partir del 2010 y paliar el deterioro medioambiental que sufre la isla

 

Lanzarote no soporta una cama más

 

El vertiginoso ritmo de crecimiento turístico experimentado en los veinte últimos años en la isla está pasando factura. El deterioro medioambiental producido por los 2 millones de turistas que visitan anualmente Lanzarote y la losa de 60.000 plazas entre turísticas y residenciales que se podrán construir a partir del año 2010, una vez finalizada la llamada moratoria, amenazan con aplastar las escasas esperanzas en un futuro marcado por la sostenibilidad.

Los expertos que han trabajado en la redacción de los estudios del programa de la Unión Europea LIFE LANZAROTE 2001-2004 han calculado el coste económico que supondría hacer frente a estos graves problemas: el primero de ellos, el deterioro medioambiental como consecuencia del estilo de vida -con elevados consumos energéticos, de agua, de generación de residuos e ineficaz modelo de transporte- y de la actividad turística, podría empezar a reconducirse con una primera inversión de 120 millones de euros. El segundo, la desactivación de los derechos edificatorios en vigor a partir del 2010, supondría un coste de 360 millones de euros -aunque parezca una cifra elevada, es menor que los costes que tendrían que asumir las Administraciones Públicas en materia de inversiones en infraestructuras para la población residente y turística en caso de que esas plazas se construyesen, cifrados en 400 millones de euros-.


El debate sobre la implantación en la isla de una fiscalidad ambiental ha llegado al Consejo de la Reserva de la Biosfera, en el que se ha presentado una propuesta sobre el instrumento fiscal a aplicar.

 

Dicho documento se encuentra en período de alegaciones por parte de colectivos y ciudadanos hasta el 30 de abril, pudiéndose consultar en la página web del Cabildo: www.cabildodelanzarote.com. Las alegaciones o sugerencias pueden presentarse en la Oficina de la Reserva de la Biosfera, o enviarse al correo electrónico biosfera@cabildodelanzarote.com


La propuesta Fiscalidad Ambiental en Lanzarote propone aumentar el IGIC a los establecimientos alojativos de la isla, por lo que, en el momento en el que el turista paga la factura correspondiente a su estancia, además del tipo previsto en concepto de IGIC, se le cobraría un pequeño plus, cuya recaudación iría destinada a la recuperación medioambiental de la isla (un 20% de lo que se recaude) y a obtener fondos para rescatar los derechos edificatorios de las plazas que se podrán edificar a partir del 2010 (un 80% de lo que se recaude). Con este instrumento, que necesitaría no sólo de la aprobación en pleno del Cabildo, sino de la modificación de la Ley reguladora del IGIC en el parlamento de Canarias, se estima recaudar 480 millones de euros en 30 años.

 

La profundidad del debate

La actividad turística, en el caso de Lanzarote, se asienta sobre un excepcional patrimonio natural e histórico-cultural. En el caso de los recursos naturales -paisaje, playas, etc-, la actividad empresarial turística, que ha asentado sus establecimientos alojativos en la franja este de la isla, lleva desde su aparición aprovechándose de estos bienes sin pagar nada por ello. El uso intensivo de los mismos está generando una progresiva erosión en la calidad medioambiental insular, acentuada en los últimos tiempos.

Por otro lado, la evolución escalofriante en los indicadores que miden las llamadas áreas ambientales clave: consumo de agua, de energía, generación de residuos y transporte, muestran a las claras un coste ambiental inasumible, y exponen la disparatada contribución de Lanzarote al deterioro general del planeta. También está comprobado que es la industria turística, y sus clientes, quienes mayores cotas de consumo tienen.

El otro gran factor de preocupación es la gran carga territorial que caracteriza al turismo. El turismo de masas que se ha desarrollado en la isla no sólo requiere de bellos espacios naturales que sirvan como atractivos turísticos e incentiven la llegada de una cantidad de visitantes en aumento, sino de territorio para asentar los hoteles, apartamentos, campos de golf, puertos deportivos (eufemísticamente denominados los dos últimos elementos enumerados como oferta de ocio complementaria).

Y Lanzarote es la pescadilla que se muerde la cola. Los empresarios quieren edificar los hoteles y apartamentos que tienen proyectados. La mano de obra local es escasa y es necesario importarla de fuera; una vez construido el hotel, se necesitan turistas que lo ocupen y empleados que lo hagan funcionar, aumentando tanto la población turística como la residente, los consumos de ambas, la ocupación de territorio y el uso de infraestructuras, y así hasta el infinito. Pero llega un momento en que esos mismos empresarios que han construido los hoteles y apartamentos dicen que Lanzarote es un destino turístico masificado y que ya no se diferencia de ningún otro, por lo que, afirman, es necesario construir más de lo que ofrecen los demás: campos de golf y puertos deportivos para intentar atraer un turismo de calidad que, por lo general, no suele ir de vacaciones a destinos turísticos masificados y vulgarizados. Y todo ello, además fomentado con dinero que los empresarios han dejado de tributar, gracias al «invento» de la Reserva de Inversiones de Canarias.

Por último, el futuro no sólo debe pasar por gravar el uso que la actividad turística hace de los recursos naturales sino variar radicalmente los hábitos de consumo de turistas y residentes.

 

 

e-siroco

Lanzarote, Islas Canarias

 

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