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EDITORIAL Continuará el esperpento en el Cabildo de Lanzarote La reciente resolución de la Junta Electoral Central sobre el estado jurídico de la Corporación Insular, diseccionada en este número de SIROCO, apuntala la esperpéntica y lamentable situación política que vive esta islita sin gobierno conocido (como escribiría una impecable pluma de San Bartolomé), al difuminarse la esperanza de que la normalidad democrática se instale en la Casa Cabildo con el actual grupo de gobierno [...]
OPINIÓN por Latitud 28º
UNA VENTANA AL MUNDO Tropas españolas en tránsito. Nuevo destino: Afganistán Cuando todavía algunos estamos celebrando la decisión del recién estrenado presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar de manera inmediata los efectivos militares desplegados en Irak, un inesperado nubarrón amenaza con aguarnos la fiesta y devolvernos a la rastrera realidad de las relaciones internacionales [...] por Manuel Riveiro
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Mayo 2004. Número 5 (Primera quincena)
ANÁLISIS Breve síntesis de la historia de Lanzarote (II)
(Viene del número 4 de SIROCO)2)LOS RECURSOS POTENCIALES: LA BIODIVERSIDAD POTENCIAL E INTRODUCIDA (continuación) Es muy posible que existieran algunas especies potenciales, que conocieron los aborígenes y que se extinguieron poco antes de la Conquista o a consecuencia de ésta, cabe destacar, desde el punto de vista de la fauna, una variedad de Pardela (Puffonis olei), el lobo marino (Lupus marinus phocas), etc.. Posiblemente ambas frecuentaban el territorio insular, ya que para la segunda especie, conocemos un topónimo recogido en el mapa que elabora L. Torriani antes de las erupciones que se refiere a la «Cala de Lobos» situada entre La Laja del Sol y La Playa de las Malvas. Además, sobre su antigua presencia en la isla de Lobos nos dice la primera Crónica de la Conquista (Le Canarien): « Por el lado de Erbania tiene muy buen puerto para galeras. Allí vienen tantos lobos marinos, que parece milagro, y cada año se podrían sacar de provecho de las pieles y de las grasas 500 doblas de oro o más.»(Le Canarien, 1980: 66) Otros vertebrados, como las musarañas, los lagartos (Lagarto de Haría, lisa, etc..), aves como el guirre (alimoche), avutarda (hubara), guincho, halcón de Eleonor, Coruja (Tito Alba), etc.. formarían parte de la fauna potencial o bien de especies adaptadas temporalmente a esta isla. En la antes citada Crónica de la Conquista se menciona un ave, al parecer domesticado en tiempo de los Majos, y que si bien se menciona para Fuerteventura, pudo existir también en Lanzarote: « ,..y una especie de otros pájaros que son blancos y grandes como un ganso, y van siempre en medio de las gentes y no dejan ninguna suciedad.»(Le Canarien, 1980: 65) Sobre invertebrados, cabe destacar entre otras muchas especies documentadas los característicos «barrilitos» (antophoras), que junto a los caparazones de caracoles terrestres, nos dan pistas, al identificarlos sobre muchos de los terrenos de la isla, sobre la existencia de períodos húmedos en los últimos milenios y por lo tanto de una variación bioclimática importante en el pasado. En cuanto a la vegetación potencial, hay que advertir también la necesidad de profundizar en investigaciones especializadas sobre el paleopaisaje primitivo, haciendo estudios polínicos, etc.. Además de esas investigaciones podemos también proyectar algunas especies características de la isla que suponemos son anteriores al momento de ocupación humana de la isla y por lo tanto, que colonizan Lanzarote de forma natural, bien por el mar, o bien por el aire o a través de determinados animales voladores (aves, cigarras, etc.). Las especies mas singulares de la isla son las vinculadas a condiciones de aridez, características de lo que se denomina en las islas el piso basal, como la tabaiba dulce, la tabaiba amarga, una variedad endémica de verol, el cardoncillo , y , con posterioridad, como especies introducidas y de sustitución, la ahulaga, la camellera, la tunera, la pitera, etc. y una gran cantidad de endemismos, muchos de los cuales habrían desaparecido con la llegada de los primeros pobladores a la isla, sobre todo con la puesta en marcha del pastoreo extensivo, una de las actividades básicas de la economía insular a lo largo de su historia. Colonias más especializadas y como reducto de pisos bioclimáticos más húmedos podemos encontrar en el Risco de Famara, aunque de pequeño tamaño. Otras especies de mayor porte, como la palmera (fenix canariensis), el acebuche, el tarajal (tamarix canariensis), etc.. presentan importantes interrogantes sobre su existencia antes de la ocupación humana de la isla. Creemos que existían algunas de estas especies antes del s.XV, a pesar de lo que se dice en la descripción que hace el ya citado texto de la Conquista: « No hay ningún árbol, sino pequeños matorrales para quemar, salvo una clase de leña que se llaman higuieres, de las cuales todo el país está lleno, de un extremo al otro, que produce leche medicinal y no puede arder de ninguna manera, hasta que esté seca y podrida, ..»(Le Canarien,1980:66). En cuanto a algunas de las plantas silvestres, que han sido aprovechadas históricamente en la dieta de la isla, como la cerraja, las papas crías, el cosco, etc.. podemos suponer que se trata de especies potenciales. No cabe duda, que a la fauna y flora potencial que existía antes de la llegada de los primeros grupos humanos a la isla, habría que ir incorporando aquellas especies que trajeron éstos desde su primera arribada. Algunas de estas nuevas especies se adaptarán de forma sorprendente, sobre todo aquellas originarias de la vecina costa africana, a los ecosistemas de la isla. Entre los animales cabe destacar, los introducidos por los aborígenes, la cabra, una variedad de oveja norafricana, el cerdo, y posiblemente el perro y el gato, y posteriormente traída por las poblaciones europeas y africanas después de la Conquista, el caballo, la vaca, el buey, nuevas especies de ovicápridos, de perros, quizás el conejo, gallinas, el burro, etc.. Pero será el camello , el animal que iba a significar una auténtica revolución para el incipiente desarrollo de las fuerzas productivas después de la Conquista, al ser una especie de gran resistencia, de transporte, de carga, de comunicación, etc.. Desde el punto de vista de la flora y las especies vegetales aptas para el consumo humano, sabemos que algún tipo de leguminosa, como la cebada, existían antes de la Conquista y era plantada por los Majos. Se menciona como introducida por los conquistadores una variedad de trigo (el trigo morisquillo). La higuera es posible que existiera en tiempos de los aborígenes. Otras especie muy abundantes en la isla, y sobre todo en los primeros siglos después de la Conquista, eran algunas variedades de tuneras, como los «higos picones que dicen de Indias», como se recoge en documentos del s. XVII, así como diversos árboles frutales y otros tipos de leguminosas. El resto de las verduras, hortalizas, frutas, etc.. característicos de la historia reciente de la isla, han sido introducidos, sobre todo a partir del s. XVIII, con los cambios en los sistemas de cultivos, en la introducción de muchas especies traídas de América, etc.. como la papa, la batata, la cebolla, el millo, el tabaco, etc.. alguna de las cuales han llegado a representar cultivos muy extendidos en zonas concretas de la isla ( jable, vegas de Guatiza y Mala, Tinajo, etc..).
3)PRIMEROS CONTACTOS HUMANOS CON LA ISLA. EL FENÓMENO DE POBLAMIENTO Parecen apuntar ciertas citas y escritos de la antigüedad clásica, que la isla de Lanzarote, junto con el resto del Archipiélago formaban parte del conocimiento geográfico de entonces. Rodeado de mitos y leyendas, es posible que existiera un conocimiento lejano de las islas, y no sólo por parte de marinos y aventureros que se internaban, hacia el sur, por el Atlántico, más allá de las Columnas de Hércules, sino, posiblemente, también por parte de las poblaciones que vivían a tan sólo cien kilómetros de nosotros. Quizás el texto más claro difundido hasta ahora es el recogido por Plinio sobre la expedición mandada por el rey Juba II, de la Mauritania Tingitana. También se han identificado a la isla y Fuerteventura con las legendarias islas Purpurarias, centro de obtención de aquel preciado producto tintóreo, a partir, sobre todo, de la orchilla. Hoy algunas de estas teorías están en revisión y son otras las que han ido surgiendo con fuerza y también rodeadas de vivas polémicas. En cuanto a la primera etapa del poblamiento, aún es prematuro dar una respuesta clara sobre el momento y los móviles de tal empresa. Creemos, y así lo hemos planteado en repetidas ocasiones, que habría que considerar un cúmulo muy variado de posibilidades, sin descartar a priori ninguna, sobre todo aquellas que contengan razonamientos lógicos sobre la posible llegada de contingentes humanos a las isla. Este abanico de posibilidades permite muchas posibilidades con cierta coherencia: a) Poblamiento remoto en el tiempo, motivado por causas naturales (desertización tras el último postglacial, erupciones volcánicas que permitían percibir la existencia de islas hacia occidente, existencia de materia prima apta para la construcción de embarcaciones, mayor proximidad con el continente debido a las regresiones marinas, etc.) o humanas (presión de poblaciones hostiles sobre grupos humanos asentados en el entorno continental inmediato a las islas, conocimiento de una incipiente navegación, búsqueda de recursos estratégicos, etc..). Aquí se puede admitir, como lo han hecho determinadas teorías que han existido en Canarias sobre un posible poblamiento remoto, una o varias oleadas, de forma uniforme, o no, en el resto de las islas, e incluso un hipotético despoblamiento. b) Poblamiento en los siglos inmediatamente anteriores al comienzo de la era. Se ha planteado en muchas ocasiones, desde los textos clásicos de nuestra historiografía, hasta estudios más recientes, la existencia de un conocimiento preciso de las islas, por parte de las grandes civilizaciones mediterráneas, de uno y otro lado de dicho mar. En uno de esos textos, se dice: «..parece que a Lanzarote, Fuerteventura y Canaria arribó la nación de los alárabes, entre los africanos estimada en más; porque en estas tres islas llamaban los naturales a la leche aho, al puerco, Ylfe; a la cebada tomosen; y ese mismo nombre tienen los alár(a)bes y berbeiscos. De donde parece claramente que los naturales de estas islas vinieron de Africa» (J. de Abreu Galindo, 1977: 32,33). Los descubrimientos que venimos realizando desde comienzos de la década de los ochenta en torno a un tipo de escritura que se localiza en diversos puntos de Lanzarote (Zonzamas, Guenia, Tenésera, Peña del Guanche,...),y Fuerteventura (Morro de la Galera, Barranco Azul,..) nos hace suponer la presencia de poblaciones en las islas, bien esporádicamente, bien de forma permanente, constituyendo el grupo local, que eran portadoras de elementos culturales llegados, en sus lugares de origen, a través de las grandes conquistas y colonizaciones de los imperios clásicos (fenicio, cartaginés, romano,etc..) En cualquier caso lo que parece desprenderse del conocimiento que hoy poseemos, es que el grueso de la cultura material anterior a la Conquista pertenece al basto mundo cultural bereber y por lo tanto eran estas poblaciones quienes mayoritariamente arribaron a la isla, aunque posiblemente con un cierto grado de aculturación previa. No podemos descartar tampoco la hipótesis, y parecería la más próxima a la realidad, de que esas poblaciones llegaran por cuenta propia, a partir de los grandes centros de poder económico y estratégico militar del noroeste africano, sobre todo el de algunas ciudades costeras como Lixus. No hablamos en este caso de navegaciones fortuitas, con medios limitados, sino de verdaderas flotas, que realizaban, entre otras cosas, una importante actividad pesquera en el entorno de las islas, para la floreciente industria del salazón de pescado o la fabricación del «garum». También era muy importante la industria de tintes naturales, sobre todo de la púrpura, a partir de la orchilla o el murex. Esta última perspectiva conectaría más con la identificación de confederaciones bereberes, que en ocasiones tendrían una gran autonomía, capaces de desarrollar un importante poder en diversos terrenos (económico, militar, etc..) al margen de las «grandes imperios clásicos». Lanzarote no podía quedar fuera de la influencia de aquellos acontecimientos. Creemos que al menos en los siglos cercanos a la era tuvo que existir un contacto más o menos regular con las islas y estas jugarían un papel de suministro de materias primas y sobre todo de control estratégico militar y comercial en las áreas más distantes de los respectivos imperios.
(Continúa en el
próximo número de
SIROCO)
José de León Hernández Arqueólogo
Breve síntesis de la historia de Lanzarote (I)
Lanzarote, Islas Canarias
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(Segunda quincena)
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