EDITORIAL

Centros de Arte, Cultura y Turismo, INALSA y Deuda Extrapresupuestaria

En los pocos meses de vida de SIROCO, que se asomó a la actualidad informativa allá por el mes de febrero, varios han sido los escabrosos asuntos políticos que hemos tratado y que, en cualquier otro lugar del mundo, habrían supuesto, por lo menos, que alguien asumiese responsabilidades políticas o que la fiscalía actuase de oficio ante el aroma de putrefacción que emana de la deuda extrapresupuestaria del Cabildo de 8 millones y medio de euros en los años 2002 y 2003, de la sustanciosa deuda de la empresa pública INALSA y de la ausencia de contabilidad en los Centros de Arte, Cultura y Turismo desde el año 2000 [...]

 

La 'arcogida'

 

OPINIÓN

Comisaría-Informe

por Ramón Pérez Hernández

 

OPINIÓN

Comentario a unas fotos que me envió el Sr. Rumsfeld

por Alberto Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

Mayo 2004. Número 6

(Segunda quincena)

 

OPINIÓN

 

Comentario a unas fotos que me envió el Sr. Rumsfeld

 

Bien peinado, la línea rectamente marcada ligera hacia uno de los lados de la testa, presumo que el derecho, bien peinado, digo, con una levísima ondulación del cabello blanco y rígido –canas son ya, y de retirarse le hablan, sr. Rumsfeld- que me recuerda a John Wayne colonizando el desierto norteamericano, rifle al hombro e indio al suelo, rifle al hombro e indio al suelo, rifle al hombro e indio al suelo. Tres van cayendo, pero luego contaremos, más, sr. Rumsfeld. Íbamos por «una levísima ondulación del cabello blanco y rígido que me recuerda a John Wayne» o al emperador mismo, al augusto Bush también ondulante que quiere, y me parece verlo ahora mismito, ceñir su mala testa con una corona de entre laurel y palma, y no ve, porque no levanta la mirada -eso de la perspectiva orteguiana-, la guillotina arriba, más alta aún que su cabeza, dispuesta a caer lacerante como alma que lleva el diablo. Pero volvamos líneas arriba, que nos perdemos con las digresiones, que poco valen y mucho estorban a lo céntrico, al meollo; decía aquello de bien peinado, con su rayita hecha ligera hacia uno de los lados de su cabeza cana, la del sr. Rumsfeld, no la del cesáreo Bush, en ese su parlamento pidiendo perdón, un mísero por pobre perdón, por la cuerda al cuello, por los calambrazos a sus testículos, no los suyos, sr. R., perdóneme la ambigüedad del artículo posesivo, sino a los huevos de los iraquíes, por el golpe sin marca en las costillas, en la espalda, en la cabeza, bendita cabeza iraquí que está a punto de caer, pero que no termina nunca de hacerlo, metáfora pues de la estatua del otro césar Hussein que se resistía a ser tirada vulgarmente al suelo, cuando las milicias yanquis conquistaron Bagdad. Algunos más van ya, cayendo, pero no le importe, pues luego contaremos.

 

Qué rectitud de perdón, de peinado y hasta de corbata, parece que estuviese ocultando en su fondo, o por el contrario que detrás del rictus no hubiese nada caótico y sus palabras todas y sus gestos todos fuesen limpidez en ese su parlamento, en tanto que pronuncia un sorry, sorry, vulgar, muy vulgar para ser usted el que es. Quizá delante del espejo en su casa, mañana, se pregunte aquello de, hamlet histérico posmoderno, ¿Quién eres tú?, y quizá te responda el del espejo, con tu mismo bien peinado cabello ondulante cano, Yo soy el que soy. Y no te has dado cuenta, quizás, -a estas alturas déjame tutearte, que tanta rigidez y formalismo cansa al mismísimo Dios- de que tu parlamento y tu palabra ya no valen un ochavo, no por el argumento de que te falte credibilidad, pues todos damos credo a tu línea recta, al rictus impertérrito como columna vertebral, al traje acorde con las rayas azules de tu bandera estadounidense, la corbata de un rojo paliduzco -que el vivo, el rojo vivo recuerda que la sangre está corriendo por las calles, querido Pablo- a juego también con la sábana de estrellas que cubre sus militares caídos en combate, otros que también caen, sr. R., compatriotas suyos que caen sin nombre y sin foto que el mundo los recuerde por su hazaña de ir, cazadores cazados, a lo ignominioso; no valen un ochavo la mesa y la silla en la que estás sentado en ese tu parlamento, el micrófono, el juez con su venia, el diputado de tu izquierda, siquiera la mecanógrafa y el dibujante de delante valen para unas migas de pan cuando al otro lado hay una cuerda que ahorca, una cuerda que colocó el augusto, el caesar imperatoris, una cuerda que al indefenso guillotina, esa cuerda colocada por ese mismo parlamento en el que estás pidiendo perdón -qué paradoja, verdá usté, señorito rásfel-. ¿Cómo puede ser que ese su parlamento con todos sus contertulios de cafetín rancio ponga la cuerda y quiera esconder la mano tras un mísero por pobre perdón, un perdón que sabe a rictus, a cabello bien peinado, a corbata de postín, a bombín y bigote de Charlot? Ya termino, ya. Termino con el relato de una tortura que un buen amigo me contaba, donde un balde se llenaba de agua hirviendo y el torturado, desnudo como su madre lo trajo al mundo, era sentado en el borde. Un rata viva, adentro del cubo y del agua hirviendo, achicharrada intenta salir, y lo hace, lo hace por la boca del torturado muerto mucho antes, cuando aún la rata se perdía por el intestino delgado. Esto no está en ninguna foto, no está porque no existe, porque no hay torturador para tal tortura, porque si hubiese un tal verdugo capaz, entonces tendríamos que dejarnos de peinar la raya a un lado de nuestro cabello ondulante, dejar las corbatas y aún las camisas con la foto del Che Guevara o con el disco nuevo de Bisbal, pues no habría espejo capaz de respondernos a la fatal pregunta: «¿Y yo quién soy?». Y VALE.

 

Alberto Sánchez

 

e-siroco

Lanzarote, Islas Canarias

 

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Mayo 2004. Número 5

(Primera  quincena)

   

EDITORIAL: Continuará el esperpento en el Cabildo de Lanzarote

 

Dimas se vuelve a escapar

 

ENTREVISTA a Manuel Plasencia y Ramón Pérez Hernández:

«La concesión a Fomento de Construcciones y Contratas era una privatización en toda regla»

 

La 'arcogida'

 

OPINIÓN: ¡Viva el 1º de Mayo!

por Latitud 28º

 

UNA VENTANA AL MUNDO:

La verdadera cara del Tío Sam

 

UNA VENTANA AL MUNDO:

Tropas españolas en tránsito. Nuevo destino: Afganistán

por Manuel Riveiro

 

ANÁLISIS: Breve síntesis de la historia de Lanzarote (II)

por José de León Hernández 

 

 

 

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