TRIBUNA LIBRE

Distinguidos ciudadanos y ciudadanas:

Mediante la presente les saludo. Una sensación inexpresable me embarga al escribir estas líneas, que deseo que aclaren las razones de mi ausencia de la vida pública en los dos últimos meses y que, ahora que me reincorporo a ella, considero necesario que conozcan [...]

por Pedro Hernández

[consejero de Alternativa Ciudadana 25 de Mayo en el Cabildo de Lanzarote]

 

La 'arcogida'

 

OPINIÓN

Canarias, el único pueblo del mundo que celebra su derrota

por Agustín Felipe

 

OPINIÓN

Teniques en la azotea de Arrecife

por Ramón Pérez Hernández

 

EXTRACTO DEL DIAGNÓSTICO EXTERNO SOBRE LOS CACT's

«Los "sin papeles" no tienen patria. Alguien ha dicho, incluso, que no tienen cultura. Porque han renegado de la suya (que los ha maltratado) y quieren alcanzar la nuestra (que probablemente también los maltratará). Son el paradigma de los "condenados de la Tierra".» [...]

Antonio González Viéitez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Junio 2004. Número 7

(Primera quincena)

 

ANÁLISIS

 

Breve síntesis de la historia de Lanzarote (IV)

 

(Viene del número 6 de SIROCO)

5)UNA NUEVA REALIDAD HISTÓRICA. EL PROCESO DE CONQUISTA Y COLONIZACION EUROPEA (continuación)

En las últimas décadas del s. XIV, se producen algunas entradas y razzias de gran envergadura y de dramáticas consecuencias, como la que se atribuye a Martell, que se lleva a los reyes de la isla y a unas 300 personas y la «aparentemente pacífica» de Martín Ruiz de Avendaño, pero de un gran impacto aculturativo (véase la leyenda de la princesa Ico).

Ahora bien, será en los primeros años del s. XV, cuando la isla, con su definitiva incorporación al mundo europeo de entonces, iba a sufrir una profunda transformación en todos los ordenes de la realidad. La consumación de ese hecho vino de la mano de la efectiva Conquista, por parte de la empresa normanda de J. de Bethencourt y Gadifer de la Salle, que vienen acompañados de los dos cronistas del Le Canarien, J. Le Verrier, y P. Bontier, quienes continuarán una labor de proselitismo ideológico iniciado antes sobre algunos esclavos instruidos en Europa (los lenguas) y luego utilizados para la labor de penetración religiosa y cultural. Tal fue el caso de Alfonso e Isabel, llevados por los normandos en su viaje de Conquista.

Con la Conquista Betancouriana, iniciada en 1402, con el primer asentamiento estable, y «puente» de conquista para Fuerteventura y el resto de las islas, se produce ya el inicio de una serie de cambios trascendentales para la historia de la isla, quizás el de mayor calado hasta nuestros días, en los que también estamos viviendo una serie de transformaciones de una gran dimensión histórica.

Los cambios operados a comienzos del s. XV van a estar fundamentados en la introducción de unas nuevas relaciones de producción bajo las formas de un régimen señorial híbrido, que contenía elementos propios de la jurisdicción normanda, como, y cada vez más, de la castellana. Los repartimientos, y en general la «apropiación» del espacio insular iba a representar la destrucción del territorio de los Majos, como organización , como recurso, como soporte físico de su cultura (en sentido de formación social diferenciada).

Por un lado se produjo una Conquista militar, por la fuerza, como puede comprobarse en algunos pasajes del Le Canarien, a pesar de estar ya la isla diezmada de habitantes: «Entonces prendieron un canario que ellos tenían y le cortaron la cabeza sobre una alta montaña y la colocaron en un palo bien alto, para que todos las pudiesen ver. Y de allí en adelante empezó la guerra entre ellos y nosotros. Y hemos cogido y muerto gran cantidad de ellos y hemos cogido mujeres y niños, y los demás están en tal condición, que se van escondiendo por las cuevas y ninguno se atreve a mostrarse.» (Le Canarien, 1980: 35)

Por otro lado, la legitimidad y «propiedad» de la empresa conquistadora se iba a dilucidar en algunas cortes europeas y en la obtención de bulas papales. El primer derecho de conquista y propiedad es cedido a Luis de la Cerna (Príncipe de la Fortuna), por el Papa Clemente VI. Posteriormente la empresa betancuriana se pone bajo el vasallaje y protección de los reyes de Castilla, si bien gozará de amplia prerrogativas en todos los órdenes económicos (derechos de quintos, monopolio del derechos de orchillas,..), políticos (repartimientos de tierras, nombramientos de cargos, administración de leyes, ..), etc. Desde el punto de vista ideológico, hay que destacar paralelo a la Conquista militar, la fundación del primer obispado, en 1404 por Benedicto XIII (El Papa Luna), con el título de «Obispado del Rubicón».

Después de un corto tránsito del núcleo de poder de los Conquistadores desde el Rubicón y posiblemente Maciot, donde se asienta el sobrino de J. de Bethencourt, Maciot de Bethencourt, su sucesor en el poder de la isla hasta 1418, parece que el centro político, religioso y administrativo se traslada a la antigua «Gran Aldea» de los Majos, (Teguise). Posiblemente esto ocurra cuando la posesión de la isla la obtiene el Conde de Niebla, hasta 1445, en que es tomado definitivamente por la familia de Hernán Peraza. Nuevos descubrimientos arqueológicos y documentales parecen apuntar a que el núcleo de Masión, tuvo una gran importancia a lo largo del s. XV y XV.

Este período a nivel interno se caracteriza por una población aborigen diezmada, la introducción de nuevos colonos, sobre todo del sur peninsular, la llegada, aunque aún lentamente, de nuevos pobladores esclavos de la vecina costa para suplir la escasez de mano de obra, el abandono de antiguos núcleos de población y de sus áreas de explotación económica, la progresiva centralización de la vida económica, social, política y religiosa en la Villa ya consolidada a partir del segundo tercio del s. XV, etc.

Dentro de éste contexto, la pequeña población existente en la isla iba a sufrir unas relaciones de producción cada vez más despóticas y sangrantes por parte de los señores, lo que originó diferentes revueltas e intentos de sacudirse el poder señorial en beneficio de la corona, la más significativa de las cuales fue la que dio lugar al célebre proceso conocido como la Pesquisa de Cabitos, que se saldó con la reafirmación del poder señorial en la isla, el ajusticiamiento de 6 de los dirigentes, entre los que estaban Juan de Armas y Juan Mayor, comisionados para dirigirse a la Corte a exponer las quejas de los vecinos, y el encarcelamiento de 12. Pese a estas catastróficas consecuencias para el vecindario de la isla, el señorío perdió notables prerrogativas frente a la Corona desde el punto de vista de sus intereses hacia el sometimiento de las isla mayores. Dentro de la arbitrariedades cometidas por la familia Herrera, y que generó una gran malestar en la isla, cabe destacar el envío de vecinos de Lanzarote para la defensa de la Torre de Gando, al mando de Pedro Chimía, que fueron duramente castigados por los canarios en un célebre asalto.

A nivel externo se van a suceder continuos conflictos entre Castilla y Portugal , a lo largo de toda la primera mitad del siglo por el control de las islas y las rutas del mercado de esclavos por la vecina costa africana. Lanzarote llega a mitad del siglo XV, a pertenecer a Portugal durante unos pocos años. Este conflicto se resuelve definitivamente en 1479, con los tratados de Toledo y Alcacovas.

Queremos destacar, no obstante, que durante los primeros años de la Conquista, no debemos de ver de manera tajante y mecánica la desaparición del poder aborigen y el surgimiento del nuevo poder. Creemos que durante algunos años hay una «convivencia de poderes» como parece desprenderse de las Crónicas y desde el punto de vista del territorio, existiría durante unos años una especie de «tierra de nadie», que coincidiría fundamentalmente con muchas de las áreas cubiertas por los volcanes, nos referimos a la zona comprendida entre Uga y Yaiza por un lado y Mosaga, Tao y Tiagua y por supuesto Zonzamas y Teguise por otro.

Hay que tener en cuenta que las aldeas hoy conocidas que se citan durante las Pesquisa de Cabitos en la segunda mitad del s. XV son Tiago, Tao, Fiquinineo, Tisalaya, es decir las que están relativamente próximas a la nueva capital, que representaba ciertas garantías de protección y que mantenía la vida económica, política y religiosa de la isla.

En este sentido y barajando esta hipótesis, tendríamos que muchas de las aldeas y zonas que fueron importante en tiempos de los Majos y que se localizaban en las zonas centrales de la isla, quedarían relativamente abandonadas hasta, al menos, el comienzo del siglo XVI. Cabría destacar entre otras , aquellas que en el s. XVIII desaparecieron bajo las lavas, como Chimanfaya, Geria, Macintafe, Tíngafa, Guimón, Gauso, Chichirigauso, etc.. Tal vez existiera alguna pequeña población en la zona de Maso y Tenemosana, así como en Iguadén, próxima a la zona de control de los señores y donde establecieron uno de sus cortijos más preciados. Otras aldeas existentes en ese tiempo eran Fiquinineo y Humarén en el Jable, Tejía, Guenia, Tahiche, Guastajaide, Zonzamas, etc...

Algunos de los aspectos más trascendentales de este período, que hemos querido caracterizar como de «transición», iban a ser la ya citada extroversión de las grandes decisiones sobre la isla y sus habitantes. El poder se dicta, aunque fuera de forma indirecta, (debido al poder de los señores en esta primera etapa), desde las Cortes europeas, especialmente la castellana y en menor medida la portuguesa, etc.. No podemos despreciar, el conocimiento que había sobre las islas entre otras potencias del Mediterráneo, tanto europeo, como africano, así como en algunos centros de poder del Atlántico norafricano.

Esta extroversión iba a abrir un largo período, de dependencia a decisiones exteriores de gran trascendencia para la isla. Los cambios en las actividades económicas, orientada en esta primera etapa a ciertos privilegios en la obtención y comercio de la orchilla, de ciertas conchas marinas, de la producción de derivados del ganado, abundante en ciertas dehesas como Tagaciago, Yé, el Malpaís de las Cuevas, etc.. las políticas dirigidas al control de las zonas de obtención de esclavos, el comercio de éste y los continuos conflictos en torno a ese tema, que dejaba expuesta la isla a continuas zozobras y calamidades iban a determinar la vida de los pocos habitantes que a existían a finales del s. XV y sobre todo en el XVI. Todo ello, marcará unos primeros años muy traumáticos que quedarían reflejados en el territorio, por el abandono cíclico de los núcleos habitados y de algunas extensiones de terrenos productivos.

Esta etapa, aunque no muy dilatada en el tiempo, iba a ser trascendental para el cambio histórico que experimenta la isla y sería de mucho interés realizar investigaciones que pudieran aproximarse al peculiar, transitorio y contradictorio «modo de producción» que regía durante esos años la vida económica, social, política y religiosa de la isla y sus habitantes.

 

6) ETAPA DE CONFORMACION DE LA NUEVA SOCIEDAD COLONIAL.

(final del s. XV, comienzos del XVII)

Este sería el período de conformación de la nueva sociedad, caracterizado por la aparición de una nueva base étnico-cultural, por el establecimiento definitivo de unas relaciones sociales de producción impuestas desde el exterior y ajenas a la antigua sociedad de los Majos, y que sustentarían al poder político nacido de la Conquista, y que se basarían primero en una serie de privilegios económicos en torno a determinadas actividades productivas y extractivas, y que iría orientándose a lo largo del s. XVI y sobre todo XVII hacia una especialización económica en la división social del trabajo en el Archipiélago, basada sobre todo, y mientras el tiempo lo permitía, en la producción y exportación de granos.

Inicialmente éste período se caracteriza por un proceso de gestación de la nueva sociedad, con un desarrollo muy incipiente de las fuerzas productivas, compensado en gran medida por la rapiña de esclavos en el continente próximo. En el que se percibe una lenta recuperación demográfica después de la gran perdida de población habida durante la Conquista. En contraste con las duras medidas adoptadas por la Corona de Castilla, con la expulsión de los moriscos de la península ibérica, en las islas, y en particular en Lanzarote y Fuerteventura, el componente morisco, iba a ser uno de los elementos más importantes de la nueva población insular, si bien el origen de éstos estaba en las capturas hechas en la vecina costa africana.

También viene caracterizado este período por la enorme inseguridad que cíclicamente vive la isla con grandes invasiones piráticas, razzias, secuestros, etc.. Este hecho va a jugar un papel notable en la lenta configuración de la nueva realidad económico, social y política. Hay que tener en cuenta, que las numerosas entradas que se hacen desde las islas y sobre todo las realizadas por el Marqués de Lanzarote D. Agustín de Herrera y Rojas a la vecina costa para capturar esclavos, provoca la lógica reacción de aquellos reinos, que en represalia y para obtener importantes botines en personas y bienes, organizan algunas invasiones a gran escala, entre las que destacan la de Dogali y Calafat, en 1571, Morato Arráez en 1585/86 y Tabán y Solimán en 1618.

(Continúa en el próximo número de SIROCO)

José de León Hernández

[Arqueólogo]

 

Breve síntesis de la historia de Lanzarote (I)

Breve síntesis de la historia de Lanzarote (II)

Breve síntesis de la historia de Lanzarote (III)

 

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Lanzarote, Islas Canarias

 

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