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EDITORIAL El 21 de febrero de 2004 salió por primera vez a las calles de Lanzarote el periódico quincenal SIROCO, y pocos días después se lanzaba al ciberespacio la versión digital www.e-siroco.com. Desde entonces han pasado varios meses, unos cuatro, que nos han servido a los que desinteresadamente trabajamos en él, para tener un conocimiento más preciso de la realidad social -que al mismo tiempo es informativa- de la Isla [...]
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Junio 2004. Número 8 (Segunda quincena)
ANÁLISIS
Breve síntesis de la historia de Lanzarote (V)
(Viene del número 7 de SIROCO)6) ETAPA DE CONFORMACION DE LA NUEVA SOCIEDAD COLONIAL. (final del s. XV, comienzos del XVII)(continuación)
Esta última adquiere dimensiones verdaderamente catastróficas, son capturadas casi un millar de personas en la Cueva de los Verdes, después de permanecer un mes escondidas a 50 m. de profundidad. La isla queda casi despoblada y tiene que pagarse elevadísimos rescates para devolver a algunas personas, sobre todo aquellas vinculadas a los grupos de poder, entre las que estaban familiares directos del propio marqués. La villa capital fue destruida, y la mayor parte de la historia documental de Lanzarote desapareció para siempre . Apenas se salvaron unos pocos libros oficiales según se describe en los primeros acuerdos del Cabildo de ese mismo año, 1618, después de haberse marchado los argelinos y turcos.
En esta etapa ocurren una serie de hechos importantes, que marcarán buena parte de la Historia de Lanzarote entre los s. XVI, XVII y la primera mitad del XVIII . Podríamos decir que, entre otras causas, comienza una largo período de especialización creciente que sufre la isla en cuanto a la producción de granos para el suministro de las otras islas, (Sobre todo Tenerife, y La Palma, necesitadas de alimentos para el consumo interno, debido a su creciente economía vitivinícola). Será el papel que le toca jugar a la isla, en la división del trabajo y la producción de las islas, una de las razones que van a operar en importantes cambios sobre todo a lo largo del s. XVII
También es muy importante el comercio con Madeira y sobre todo una estrecha relación de tipo político con dicha isla, que fue especialmente importante en la etapa anterior, y durante la etapa del marqués A. de Herrera y Rojas, quién llegó a ostentar el título de Capitán General del Archipiélago de Madeira en tiempos de Felipe II.
Coincidiendo, y posiblemente relacionado, con estos hechos, se produce un nuevo «repartimiento» de tierras por parte del marqués, en favor de una serie de personajes vinculados al poder político, económico y militar de la época, muy cercanos al señor y que participan, algunos de ellos, en muchas de sus empresas. Estos beneficios van a jugar un papel de primerísimo orden en el futuro territorial y cultural de la isla.
En ese momento, final del s. XVI y comienzos del XVII comenzará el despegue del área central de la isla, de la mano de varias generaciones de grandes propietarios de gran influencia en la vida política, económica y religiosa de aquellos años. Juan de León Monguía, casado con la legendaria Ana Viciosa, Marcial Martín, Diego de Cabrera Betancor, Pedro de Cabrera Lemes, Alonso de Jerez Cardona, Francisco Amado, Juan Gopar, Lucas Gutiérrez, etc.. Algunos de estos personajes impulsarán el desarrollo de nuevas aldeas, como Santa Catalina, Buen Lugar (Juan Gutiérrez Nuñez), Chimanfaya, (Marcial Martín, Diego de Cabrera;..), El Rodeo, Tahiche, etc. y algunas zonas que se roturarán y entrarán a formar parte de la especialización cerealística para la exportación.
Algunos de estos personajes, que formaban parte del grupo de poder de Lanzarote (alcaldes mayores, regidores, escribanos, etc..), impulsarán la reorganización religiosa de muchas zonas de la isla, con la fundación de ermitas, capellanías, etc... Por otro lado cabe destacar el traslado del marquesado fuera de la isla, ejerciendo desde mitad del s.XVII su poder y dominio a través de representantes del señorío en la isla, dentro del grupo de poder político, económico y religioso.
También hay que destacar que en este período y sobre todo a lo largo del s. XVII comienza a disiparse la amenaza de los grandes ataques piráticos del exterior, (aún se darán pequeñas entradas de efectos mucho menores) y por lo tanto no se producirán hasta las erupciones los grandes descalabros poblacionales del s. XVI y principios del XVII, motivados por dichas causas, si bien las reiteradas crisis carenciales provocarán un cíclico fenómeno de poblamiento-despoblamiento en la isla, sobre todo a lo largo del s.XVII y primer tercio del s.XVIII.
La isla y su gente, quedarán a expensas de factores vinculados sobre todo con las variaciones climáticas ( grandes sequías) agravado por unas injustas y sangrantes relaciones de producción. Si bien, y como hemos dicho, el poblamiento y despoblamiento de la isla es importante, sobre todo desde o hacia Fuerteventura, el estrecho nexo que existen entre ellas hace que en muchas ocasiones la población regrese y que impulsen desde el exterior el desarrollo de algunas zonas de la isla, con la adquisición y roturación de nuevas tierras, sobre todo a medida que nos acercamos al final del s.XVII. A medida que avanza este siglo y en los inicios del s.XVIII, podemos decir y a pesar de las graves crisis, que se va consolidando el papel de la isla como exportadora de granos.
Dentro de los períodos mas calamitosos, que conllevaba un importante emigración, hambrunas y una sobremortalidad, además del abandono de tierras y aldeas, cabe destacar la que ocurren entre los años 1626-1632 y 1648-1652. No sólo van a ser las condiciones extremas de la naturaleza, (sequías, plagas de langosta, turbones, etc..), sino las abusivas relacionas de producción que soportaban los pobres vecinos de la isla, con todo tipo de imposiciones y cargas como los diezmos eclesiásticos, etc.., y otros, heredados de la Conquista, y que en los períodos de fuerte calamidad, veían demasiado lejos, y sangrantes como el derecho de quintos de los señores, instalados ya a mediados del XVII en la península.
Esto va a ser un motivo constante de conflictos, junto con el intento de introducir nuevas cargas, en ocasiones por la permanente rivalidad entre el Señorío y la Corona, por el ejercicio de un mayor control sobre la isla, lo que provocará continuadas adhesiones y rechazos por parte de los diferentes grupos de poder de la isla, como la iglesia, y entre éste y el vecindario.
7) LA HISTORIA ANTES DE LAS ERUPCIONES VOLCÁNICAS (finales de s.XVII - primer tercio del s. XVIII).
La isla de Lanzarote desde el siglo XV hasta las primeras décadas del XVIII se había erigido en un área de importancia trascendental para el adecuado funcionamiento de la economía del Archipiélago. Las exportaciones de cereales, ganado, sal, orchilla y otra serie de productos permitieron el surgimiento de un importante grupo de poder insular el cual obtenía sus rentas tanto del mercadeo con los productos de exportación como de algunas de las funciones desempeñadas a favor del marquesado, de la iglesia o del común.
Desde el siglo XVI se va a consolidar una oligarquía económica y política, algunas veces con traumáticos cambios internos, en plena connivencia con el marquesado, ejerciendo los cargos públicos, participando en el remate de los diezmos, en el arrendamiento de la totalidad o partes de la posesiones señoriales o adquiere una elevada extensión de bienes inmuebles rústicos y urbanos que les permiten ejercer casi de forma omnímoda el poder. Las características y la riqueza obtenida con la exportación de la producción agropecuaria de la isla, influyó en que esta oligarquía intensificara la explotación de sus tierras y que, desde finales del s. XVI, las rayas preestablecidas casi desde la conquista de la isla experimentaran un sucesivo desequilibrio a favor de los agricultores en perjuicio de los ganaderos.
Estas nuevas zonas de explotación desde la primera mitad del Seiscientos estuvieron muy repartidas por toda la isla aunque vegas como la de Sóo, Haría o Fiquinineo y áreas como Fenauso, Los Revolcaderos, Mancha Blanca, Los Valles, San Bartolomé, Masdache, Maso ,Tenemosana, Chichirigauso, etc., fueron las que recibieron con más intensidad la presión antrópica(Fig.1). Esta nuevas roturaciones y la bonanza en las exportaciones dirigidas hacia mercados con graves carencias en sus abastecimientos -Tenerife y La Palma- facilitó que un elevado número de foráneos y vecinos fundaran, asentaran o potenciaran nuevos núcleos de población de diversa entidad demográfica. De esta forma y sobre todo en la segunda mitad del s. XVII se expanden pagos como El Rodeo, Chimanfaya, Santa Catalina, Tíngafa, o Teseguite, consolidando su papel económico como los grandes graneros de la isla.
Pero, como sucede con el resto del Archipiélago, las reiteradas crisis que afectan a la población insular en el transcurso del siglo XVII y los comienzos del XVIII van a influir aún con mayor ímpetu en la acaparación de poder socioeconómico por la minoría de los poderosos. Así, en las coyunturas agrarias negativas de 1623-1633, 1648-1652, 1701-1703 o 1719-1721 la oligarquía local fue la gran beneficiada de la situación, al poder adquirir numerosos lotes de tierras, viviendas, pozos o huertas a precio más bajos de los habituales en el mercado, ante la necesidad de la población vendedora de desplazarse a otras islas o comprar alimentos.
En el primer cuarto del s. XVIII, algunas familias importantes de la isla concentran gran cantidad de propiedades y ostentarán algunos de los cargos públicos mas notables de la isla. Para el primer caso, cabe destacar algunos medianos propietarios que se enriquecen en las coyunturas de crisis, como Bernabé Gutiérrez y Baltasar Grano de Oro, vecinos de Mancha Blanca, Manuel González Guerra y el Capitán Roque Luis de Santa Catalina, o Francisco de Aday Gopar de Yaiza. Para el segundo caso, los beneficiarios pertenecerán además al núcleo de poder de la isla a lo largo de todo el s. XVII y comienzos del XVIII, y acumularán gran parte de los cargos públicos. Entre estos cabe destacar a Luis de Betancor Ayala, quien fue uno de los altos responsables del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la isla, responsable de las rentas del tabaco y a partir del motín de 1720, fue nombrado almojarife por el vecindario de la isla, en sustitución del expulsado Manzaneda. De Luis de Betancor Ayala, se llegó a decir en su tiempo, que poseía mas propiedades que el marqués de la isla.
También en este período se observa la estrecha relación entre las familias mas poder de la isla con grandes potentados de otras islas, así destacan la familia Hernández Fajardo originarios de Tenerife, creadores de una de las dinastías más importantes de la isla hasta nuestros días, la familia del Conde de la Vega Grande, relacionada con los Betancor Ayala, y poseedoras de importantes tierras en las codiciadas vegas de Testeina y Masdache, el beneficiado Diego de Laguna, que fue Vicario de Lanzarote y poseedor de grandes propiedades en la Geria, Vega de San José y el Boiajo y que se traslada a Tenerife, etc. Esta dinámica de concentración de la economía en pocas manos iba a incidir en el crónico retraso de la isla, en la medida que alguno de los grandes propietarios iban a residir en otros lugares del Archipiélago, sobre todo en Tenerife, desviando los beneficios fuera de Lanzarote y provocando la constante descapitalización de la economía insular, con el consiguiente retraso y falta de desarrollo de las fuerzas productivas, como reflejo además de la continuidad de buena parte de unas relaciones feudales originarias de la Conquista. En este sentido, la Iglesia iba a jugar, en los momentos mas dramáticos un cierto papel benefactor, si bien el motivo último estaba más vinculado al mantenimiento de la fuerza de trabajo capaz de generarle beneficios, que de contribuir a una mejor situación estructural del campo y de los pobres agricultores. Mientras tanto, el marquesado sigue envuelto en constantes problemas para mantener su poder efectivo sobre la isla. Al secuestro de los quintos, durante todo el primer tercio del s.XVIII, los conflictos sucesorios, la lucha por parte del poder local de arrebatarles parte del poder económico, la oposición de los vecinos de la isla de soportar nuevas cargas, etc., hace que en este período se multipliquen los conflictos y pierda influencia real el señorío. (Continúa en el próximo número de SIROCO)José de León Hernández [Arqueólogo]
Breve síntesis de la historia de Lanzarote (I) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (II) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (III) Breve síntesis de la historia de Lanzarote (IV)
Lanzarote, Islas Canarias
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