EDITORIAL

El deslinde

El 21 de febrero de 2004 salió por primera vez a las calles de Lanzarote el periódico quincenal SIROCO, y pocos días después se lanzaba al ciberespacio la versión digital www.e-siroco.com. Desde entonces han pasado varios meses, unos cuatro, que nos han servido a los que desinteresadamente trabajamos en él, para tener un conocimiento más preciso de la realidad social -que al mismo tiempo es informativa- de la Isla [...]

 

La 'arcogida'

 

EN EL ECUADOR DE MI VIDA

¡¡FUUUERA GOLFOBARRIO, AL CAPONE, JEFE DE LA MAFIA!!

por Rafael Fuentes

 

UNA VENTANA AL MUNDO

El timo de la transición a la democracia de Irak

por Latitud 28º

 

OPINIÓN

Pájara, de la cabra al cemento

por Ben Magec

Ecologistas en Acción de Fuerteventura

 

OPINIÓN

INALSA ¿"cataclysmus"?

por Ramón Pérez Hernández

 

OPINIÓN

Célula madre

por Ramón Pérez Hernández

 

 

 

 

 

 

 

Junio 2004. Número 8

(Segunda quincena)

 

EN EL ECUADOR DE MI VIDA

 

¡¡FUUUERA GOLFOBARRIO, AL CAPONE, JEFE DE LA MAFIA!!

 

Han pasado muchos años, casi treinta, de mi relación con los hechos que hoy me ocupan.

Entonces, las cosas eran enormes y nosotros más chicos. Nos ataban corto, sin cuerdas ni cadenas. Simplemente nos adoctrinaban.

Arrecife tenía una historia menuda llena de entrañables personajes, como definiera con humilde sencillez, casi candorosa, la sagaz pluma de D. Antonio Lorenzo.

No había publicidad institucional, a lo sumo sendos carteles en cada una de las tres entradas (Titerroy - Cementerio - Las Rapaduras) con la leyenda: «Arrecife en obras – Perdonen las molestias». Desaparecieron los carteles, las obras aún siguen.

Coincidí, como la mayoría de mi generación, en Centro y aulas (Instituto de Enseñanzas Medias Blas Cabrera Felipe - Sección Delegada, hoy Agustín Espinosa) con relevantes actores de la gestión pública y responsables de la política insular durante los últimos 30 años. Con algunos compartí pupitre y «chuletas», si me apuran.

Unos ejercían de profesores, los otros lo hacíamos de alumnos.

Mis recuerdos sobre la transparencia se circunscriben al bocadillo de la hora del recreo. Quienes gestionaban el kiosco ambivalente (estratégicamente situado, servían a la vez al patio del colegio de Educación Especial y al del Instituto), te advertían: «No abras el bocadillo que se vuela la jamonilla». La jamonilla era transparente, no había opción.

Treinta años después, de vuelta de las universidades o/y de nuestros propios destinos, podemos comprar la jamonilla al gusto del consumidor, casi milimétricamente. Sin embargo sigue sin haber transparencia, tampoco información: los documentos de información pública, a pesar de las leyes, a pesar del aprendizaje de la jamonilla, siguen ocultos. Como secretos de estado, no hay opción. ¿Para cuándo la desclasificación?

Hace tres décadas nos formaron en «Movimiento». Para D. Jaime Morales (Formación del Espíritu Nacional): «Inspección de apuntes: Al dictado, libreta pulcra, letra clara, subrayados en rojo, etc. etc.», emulábamos al más prestigioso técnico elaborando un informe vinculante. Al mismo tiempo, como si de un anticipo del futuro se tratara, bailábamos para D. Agustín Acosta (otrora profesor de Educación Física) al ritmo de «Katzachó» o «Voy buscando a Lupita». Pasado el tiempo unos encuentran a Lupita, los otros siguen bailando al ritmo del mencionado o de cualquier otro. Alguna Institución pagará la orquesta.

Eso era la participación antes: Todos bailando (al sol) para uno (a la sombra) mientras creábamos nuestra propia música copiando el ritmo de otros.

Esto es la participación hoy: Algunos bailando al sol para uno que está a la sombra, sobre un «sacodepapelesllenosdemierda» (dicho en una palabra) que nadie tiene los réditos suficientes para llevar a los Juzgados. Eso sí, en el abono de las facturas,de los créditos, de los reconocimientos de deudas, etc. participamos todos.

Ahora, a la edad del infarto, cuando pecamos de exceso, añoro los defectos de una sociedad en la que se fundamentaban nuestros sueños.

En un acto de lúcida vida, con anhelo apresurado y reposada ironía, cada noche me invento un sueño, siempre el mismo sueño:

D. Santiago Medina Cáceres, Quijote valedor de nuestra maltrecha isla, fustiga a la corrupción político-empresarial usando el mismo verbo firme, tajante de D. José Miranda (profesor de Matemáticas que acuñó la famosa frase) cuando les echaba de las aulas, secretarios incluidos:

¡¡FUUUERA GOLFOBARRIO, AL CAPONE, JEFE DE LA MAFIA!!

Es noche de jueves, víspera de Pleno en la Corporación Insular. D. Santiago no falta nunca a los Plenos.

Noche cerrada, con llave.

Nuevamente soñaré con D. Santiago.

 

Rafael Fuentes

 

e-siroco

Lanzarote, Islas Canarias

 

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