EDITORIAL

Zapatero y el PSOE olvidan el pacifismo una vez ganadas las elecciones generales

Poco ha tardado José Luis Rodríguez Zapatero en olvidarse de las manifestaciones antibelicistas en las que participaba su partido hasta el otro día, como quien dice, y sumarse al carro de la "lucha contra el terrorismo" internacional a toda costa, incluso sin respetar el derecho y las organizaciones internacionales [...]

 

La 'arcogida'

 

EN EL ECUADOR DE MI VIDA

La azotea

por Rafael Fuentes

 

UNA VENTANA AL MUNDO

Sahara. Historias de traiciones (I)

por Agustín Felipe

 

OPINIÓN

El Islas Canarias en pelotas

por Ramón Pérez Hernández

 

 

 

 

 

 

 

Julio 2004. Número 9

(Primera quincena)

 

UNA VENTANA AL MUNDO

 

Sahara. Historias de traiciones (I)

Intentona neocolonialista

España, durante el régimen franquista utilizó toda clase de artimañas tanto militares (lucha de la Legión contra la resistencia saharaui) y políticas con mentiras y falsas declaraciones para mantener su posición colonial sobre el Sahara Occidental. Todas fracasaron al encontrarse frente la voluntad sólida de un pueblo decidido a constituirse en Nación Libre y Soberana.

Noviembre de 1975. Ante la imposibilidad de mantener su posición colonial motivada por la situación política interna (Franco agonizaba), por la creciente resistencia del pueblo saharaui y por la presión internacional, España solo tenía una única salida: llevar a cabo sus compromisos internacionales de garantizar el Derecho del Pueblo Saharaui a la Autodeterminación y a la Independencia. Al comienzo de la invasión del Sahara por Marruecos con la famosa «marcha verde» con apoyo logístico de EEUU, los máximos representantes del régimen y los altos mandos militares decían… España defenderá la integridad del Sahara por todos los medios, incluida la fuerza de las armas puesto que se trata del honor y la dignidad de nuestro país y su ejercito… Juan Carlos de Borbón Jefe de Estado en funciones, tomando el té en el Casino del Aaiun ante quinientos oficiales del Ejercito Español decía… se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejercito conserve intacto su prestigio y su honor…

Primera traición

Todas estas declaraciones formaban parte de una maniobra para camuflar las negociaciones secretas entre España y Marruecos que se estaban llevando a cabo en la clandestinidad más absoluta. Solis Ruiz Ministro Secretario del Movimiento ultimaba los detalles con el Rey Hassan II en Agadir el 2 de Noviembre de 1975 de lo que serían las negociaciones oficiales que desembocaban en el Acuerdo Tripartito de Madrid el 14 de Noviembre de 1975 una de las transacciones coloniales más humillante y vergonzosa de la Historia.

En virtud de Acuerdo Tripartito, España vendía la Provincia del Sahara Español, incluidos sus ciudadanos saharauis provistos de sus D.N.I., a la monarquía Alauita y al antiguo régimen de Uld Dadah (Mauritania), después de tantas promesas de defender su integridad territorial y garantizar al Pueblo Saharaui el ejercicio de su derecho a la Autodeterminación y a la Independencia y después de comprometerse infinidad de veces en los organismos internacionales y en particular la ONU de concluir el proceso de descolonización del territorio. Desde 1965 a 1975 todas las sesiones de la Asamblea General, siempre aprobaron resoluciones y recomendaciones que exigían de España el Derecho del Pueblo Saharaui a la autodeterminación y a la Independencia.

Lo que se dio a conocer no fueron realmente los acuerdos, sino una serie de puntos tendentes a ocultar los verdaderos «Acuerdos»: el territorio sería repartido entre los gobiernos de Marruecos y Mauritania los cuales compensarían a España con una participación en el saqueo de las riquezas saharauis.

En un principio, tanto España como sus socios y quienes se encontraban detrás de esta empresa criminal, pensaron que la operación era muy fácil, se trataba de una ofensiva militar cuyo objetivo era acabar con el Pueblo Saharaui, no olvidemos la «marcha verde» y lo que vino después de ella; represión sobre la población que no pudo salir de las ciudades ocupadas, envenenamiento de pozos, persecuciones de los que emprendieron el éxodo, bombardeo con napal a los campamentos de refugiados…

El acuerdo tripartito muere en el campo de batalla

Pero el Pueblo Saharaui tuvo el coraje y la dignidad de agruparse aún más en torno a su vanguardia organizada: el Frente Polisario, para emprender una nueva etapa de su lucha de Liberación Nacional. Desde los primeros meses de la guerra el Frente Polisario logró tomar la iniciativa, poner al enemigo en una posición defensiva y demostrar al mundo que el Acuerdo Tripartito de Madrid carecía de todo fundamento. Esto provocó la desesperación y la decepción de los que subestimaron la capacidad de lucha del Pueblo Saharaui y preveían en sus planes que la entrega del Sahara a la invasión marroquí les beneficiaría para quedarse con un alto tanto por ciento de sus riquezas. Los fosfatos de los que España conservaba el 33 % de las acciones (según el Acuerdo Tripartito) su explotación fue paralizada desde los primeros días de la guerra. La cinta transportadora corrió la misma suerte tras su destrucción completa que el Puerto del Aaiun donde se embarcaba el mineral siendo atacado continuamente por el Ejercito de Liberación Popular Saharaui. El banco pesquero Canario-Sahariano que alimentaba las industrias conserveras de España y de Canarias especialmente Lanzarote son controladas por la Marina Nacional Saharaui.

España no puede recibir de Marruecos las contrapartidas económicas del Acuerdo, porque Marruecos es incapaz de explotar con normalidad las riquezas del Pueblo Saharaui.

Agustín Felipe

 e-siroco

Lanzarote, Islas Canarias

 

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